Harry Potter, una saga mágica

El estreno de la película Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 2 puso fin a más de diez años de trabajo haciendo realidad la magia. Ocho películas son el legado de una década de continuo trabajo en las que se han involucrado cuatro directores y han contado con muchas de las caras más conocidas de las tablas inglesas.

Los orígenes

Todo empezó en un tren abarrotado de gente. Durante las cuatro horas que duró el trayecto de Manchester a Londres, a una joven deseosa de escribir se le ocurrió una idea. Años después, Joanne Kathleen Rowling plasmó noche tras noche esa idea en papel en un cálido café de Edimburgo próximo al apartamento en el que vivía con su hija. Fueron tiempos difíciles, Joanne estaba sin empleo y lo único que le quedaba era la esperanza de que un día se publicara su manuscrito.

Tras la negativa de distintos agentes hacia su escrito, una pequeña editorial inglesa, Bloomsbury, decidió publicarlo. En junio de 1997 apareció en las librerías británicas la primera novela de las siete que conforman la saga del famoso mago: Harry Potter y la piedra filosofal. Cinco meses más tarde, la autora ganó el Premio de Libros para Niños Nestlé. En febrero, fue el prestigioso Premio del Libro Británico, en la categoría Libro Infantil del Año, y más tarde, el Premio al Mejor Libro Infantil.

Su secuela, Harry Potter y la cámara secreta, fue publicada en julio de 1998. En octubre de ese mismo año, su predecesora llegó a Estados Unidos de la mano de la editorial Scholastic. Desde entonces, ya nada pudo parar el fenómeno: de los siete libros que aparecieron entre 1997 y 2007 de la saga de Harry Potter creada por Rowling se han vendido 450 millones de ejemplares en 200 países y han sido traducidos a 65 idiomas. Harry Potter se ha convertido en uno de los mayores fenómenos literarios de la historia.

Del papel a la pantalla

Cuatro años después de la publicación del primer volumen, en 2001 Chris Columbus (Solo en casa, La Sra. Doubtfire) llevó a la gran pantalla, de la mano del prestigioso guionista Steve Kloves, la adaptación del mismo. Por supuesto, lo hizo bajo la atenta mirada y supervisión de Rowling, que no permitiría un solo cambio que perjudicara la imagen de su obra ni la decepción de los fans.

Para ello, director y autora decidieron de mutuo acuerdo que el plantel de actores estuviera formado por ingleses. Apenas hay intérpretes británicos de renombre que no hayan rodado alguna escena. Albus Dumbledore, el director de la escuela de magia y hechicería Hogwarts, fue interpretado por el fallecido Richard Harris (al que sustituyó Michael Gambon en la tercera adaptación), la profesora McGonagall por la conocida Maggie Smith, Severus Snape por Alan Rickman y Rubeus Hagrid por Robbie Coltrane. Pero la gran pregunta era ¿quién interpretaría al trío protagonista?

Después de superar once pruebas de casting, Emma Watson, fue la niña de diez años elegida para interpretar a la empollona pero fiel amiga de Harry Potter y Ron Weasley, Hermione Granger. En cuanto al rol del compañero pelirrojo, el mencionado Ron, Rupert Grint, a sus doce años de edad, se hizo con el papel. No es difícil imaginar que el casting más complejo de superar recaía en el personaje de Harry, pues él es la piedra angular de toda la saga. Daniel Radcliffe se enteró en el baño de que él era el elegido.

Harry Potter y la piedra filosofal recaudó 974 millones de dólares (670 millones de euros) y se situó como la segunda película más taquillera de la historia en aquel momento, después de Titanic.

Al año siguiente, Chris Columbus adaptó Harry Potter y la cámara secreta. El resultado fue mucho más oscuro e interesante por dos motivos. El primero, porque podíamos ver al joven Voldemort y segundo, porque se introducían elementos y tramas que se desarrollarían en las siguientes entregas. También llegaban nuevas caras: el incompetente profesor de Defensa contra las artes oscuras, Gilderoy Lockhart, con el rostro de Kenneth Branagh y Lucius Malfoy (Jason Isaacs), el malvado padre de Draco, el enemigo de Harry. Tampoco nos podemos olvidar del adorable elfo doméstico Dobby.

En 2004 llegó a las salas de cine la adaptación que, para muchos críticos, es la mejor de toda la saga: Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Los niños ya no eran tan niños y la trama se ensombrecía con nuevos y escalofriantes personajes. A partir de aquí, ya no habrá happy end. Por eso, el productor, David Heymann, pensó en un acertado cambio en la dirección. Alfonso Cuarón acababa de dirigir Y tu mamá también (2001) cuando aceptó el proyecto sin haber visto o leído nada del mundo «Potteriano».

Las incorporaciones más importantes de esta tercera entrega vienen de la mano de Sirius Black (Gary Oldman), padrino de Harry y prófugo de la prisión de Azkaban, Remus Lupin (David Thewlis), amigo de Sirius y del padre de Harry, Peter Pettigrew (Timothy Spall) y la profesora de adivinación Sybil Trelawney (Emma Thompson).

Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral) tomó el relevo a Cuarón en la cinta en la que, por fin, podemos ver el rostro y el cuerpo del archivillano, un Lord Voldemort interpretado por Ralph Fiennes que, junto con todos sus secuaces, se cobra la primera víctima: Cedric Diggory. En Harry Potter y el cáliz de fuego, Robert Pattinson (Crepúsculo) participó como contrincante de Harry en el Torneo de los Tres Magos, y eso le costó la vida a su personaje. Definitivamente, ya no estamos ante una cinta infantil.

A partir de aquí, el nuevo director de la franquicia, el casi debutante David Yates, es el encargado de adaptar hasta la última novela. Su primera incursión es con Harry Potter y la orden del fénix, una película interesante por la aparición de nuevos y esenciales personajes. A saber, Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter), prima de Sirius Black y una de las más fieles seguidoras de Voldermort; Dolores Umbridge (Imelda Staunton) la odiosa profesora de Defensa contra las Artes Oscuras y Luna Lovegood (Evanna Lynch), la extravagante y adorable nueva amiga de los protagonistas.

El argumento ahonda mucho más en la conexión mental entre Harry y Voldemort y en la importancia del apoyo de los amigos para superar situaciones realmente difíciles, entre ellas, la muerte de un ser muy querido. Por otro lado, se nos advierte de la profecía: «El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca (…) Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pues tendrá un poder el cual el Señor Tenebroso desconoce. Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos pueden vivir mientras el otro siga con vida (…)»

En Harry Potter y el misterio del príncipe, la historia se desvela como el preludio al gran final. Se revelan muchas incógnitas (entre ellas amorosas), aunque la más importante sea el descubrimiento de cómo acabar con Voldemort: destruyendo sus siete horrocruxes; unos objetos que contienen parte del alma de una persona. Cuando un mago o muggle mata a alguien, el creador del horrocrux no puede morir porque parte de su alma sigue en ese objeto. Es magia altamente oscura y peligrosa.

Para terminar, una película y dos estrenos. La adaptación del séptimo y último libro, Harry Potter y las reliquias de la muerte, se trata de un mismo film rodado de un tirón que se ha dividido en dos partes. La segunda viene en 3D y pone punto y final a más de diez años de trabajo, ilusiones y magia. Harry debe enfrentarse en Hogwarts cara a cara con Voldemort como indica la profecía: sólo uno puede vivir. El final promete ser épico.

Harry Potter una saga mágica

Magia y mito

Quizás, una de las preguntas más formuladas es ¿a qué se debe el éxito de Harry Potter? Los datos lo confirman: más de 450 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo de los siete volúmenes publicados y más de 6.370 millones de dólares en entradas hasta la fecha.

La incursión de este joven mago en la vida de millones de personas ha provocado un alud de filias y fobias, sobre todo entre el público adolescente, que se ha volcado todos estos años en leer, releer y visionar todos y cada uno de los productos referentes a Harry. La Pottermanía ha llegado hasta tal punto que J.K. Rowling ha presentado “Pottermore”, una página web en la que aparecerá material inédito de Harry Potter y que permitirá a los seguidores de la obra participar en una aventura virtual. La autora ha declarado, en muchas ocasiones, que no habrá más libros ni películas, pero mediante esta web la magia podrá mantenerse viva. El tiempo y la llegada de la saga Animales fantásticos, así como la extensión y éxito del merchandising e incluso la celebración de ferias y parques temáticos han contradicho esa postura, para satisfacción de seguidores y negocios.

Por otro lado, varias empresas turísticas británicas han aprovechado el fenómeno fan para programar rutas por los escenarios donde se filmaron algunas escenas de las películas. El andén 9 y ¾ en la estación de King Cross o la catedral de Gloucester son sólo unos ejemplos.

Literariamente, J.K. Rowling ha sabido dirigirse al público infantil-adolescente con unos relatos donde la magia y la fantasía cobran toda la importancia. No obstante, sus criaturas mágicas beben directamente de las culturas mitológicas europeas más importantes, desde la griega hasta la nórdica. La maestría de la autora por utilizar clichés o, incluso, adaptar relatos legendarios sin perder su esencia (véase el paralelismo entre la búsqueda del Santo Grial por los Caballeros de la Mesa redonda con el Torneo de los Tres Magos) es del todo sabida.

La riqueza mitológica de la esta escritora hace que sus títulos, aparte de ser entretenidos, sean educativos y fidedignos a las corrientes culturales a las que alude. Fluffy, el perro de tres cabezas, es el claro Can Cerbero guardián del Hades, tan sólo amaestrado por la música de Orfeo; la piedra filosofal no es otra cosa que la quimera de los alquimistas de la Edad Media, por no hablar del ave fénix, los ogros, los duendes, centauros…

Además de los mitos, la autora ha desarrollado con destreza un argumento que ha dado para siete libros. En ellos, se puede ver la evolución de unos personajes que empezaron en el mundo mágico a los once años y acabaron con diecisiete. Sin embargo, lo destacable de la saga son los temas que se tratan, pero sobre todo, la forma en cómo Rowling los aborda. La magia, la fantasía, la muerte, la pérdida, el amor o la amistad son sentimientos muy difíciles de expresar con palabras, y más aún cuando el destinatario es un niño/a.

Ya desde la primera novela, Rowling J.K. utilizó metáforas (el espejo de Oesed, el Bosque Prohibido, etc.) para expresar con imágenes un trasfondo moral adecuado para el público juvenil, y por qué no, también el adulto. Así, la visión madura de la muerte y la responsabilidad del poder (por citar sólo dos de los temas más importantes de las obras) entran dentro de los esquemas del imaginario ‘infantil’.

La lucha entre el bien y el mal puede representarse de muchas formas lícitas, una de ellas, es mediante la magia. Sin duda, se trata de un mundo por el que la mayoría de las personas siente atracción, y más si allí tienen cabida los seres más sorprendentes y culturalmente cercanos a nosotros. Es innegable que J.K.Rowling ha sabido dirigirse a todos los públicos creando un universo propio, además de incentivar el placer de la lectura a millones de niños…y adultos.

Firma: Andrea Rodríguez