Dash y Lily

Crítica Dash y Lily

Análisis

Netflix ofrece una serie con marca de la plataforma pero muy adecuada para el momento en que se estrena. Con personajes bienintencionados y una ambientación que desprende ilusión, es una historia para disfrutar.


Los últimos meses del año siempre invitan a ver títulos bondadosos ambientados en las vacaciones navideñas y Dash y Lily es una propuesta que reúne todos los ingredientes para ser una comedia cautivadora, ideal para la ocasión en que se estrena. Tiene algún toque de magia, grandes dosis de romance, muchas luces de colores, árboles adornados, bastones de caramelo y todo lo que se espera de una Navidad americana.

Su premisa es bastante prometedora y se desarrolla con mucho acierto en el capítulo piloto. La relación que se establece entre dos adolescentes a través de mensajes en una libreta se inicia con la lentitud propia de un proceso así, manteniendo igualmente el interés, pues es ese ritmo lo que le otorga gracia. Sin embargo, no tarda en acelerarse, rompiendo el realismo y el atractivo, probablemente con el objetivo de cerrar bien y en pocos episodios. De todas maneras, que no se estire el chicle más de lo necesario resulta beneficioso pues, gracias a ello, la temporada consigue mantener el encanto de inicio a fin.

La serie es tan dulce como las galletas glaseadas y en algún instante, especialmente después de un atracón, el exceso de azúcar puede llegar a empalagar. Además, el producto está inundado de clichés –como la pareja gay, que parece sello obligado de la casa– y situaciones precipitadas y convenientes para acabar a tiempo. No obstante, Austin Abrams y Midori Francis son unos protagonistas carismáticos que salvan las carencias del guion con su simpatía.

Es preciso mencionar que, aunque se dirige al público joven y no contiene escenas explícitas, sí que hay alguna coyuntura o conversación menos idónea para preadolescentes. Aún así, el tono general es agradable y amable, los personajes están llenos de buenas intenciones y se plantean cuestiones un poco más allá de un relato trivial. La historia explora la soledad en la juventud y propone la amistad y el amor entendidos como mejorar y hacer mejor al otro.

Teniendo en cuenta las circunstancias de crisis que rodean la llegada de Dash y Lily a Netflix, puede considerarse una producción necesaria para atenuar los momentos de tristeza. Con gran cantidad de ternura, tiene la virtud de encandilar incluso a los menos románticos o a los que no les entusiasma la Navidad. La narración es capaz de reconciliar al espectador con el optimismo y la bondad y es, en definitiva, una oferta ligera para disfrutar y dejarse invadir por sentimientos positivos.

Firma: Patricia Amat

ficha técnica

Género: Serie

Subgénero: Comedia, Romántica

Año: 2020

Cadena: Netflix

Intérpretes: Austin Abrams, Dante Brown, Glenn McCuen, James Saito, Keana Marie, Midori Francis, Troy Iwata

Presentador: -

Público

+12 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Dash es un adolescente cínico que se refugia del mundo en los libros. Un día, ojeando los estantes de la librería Strand, encuentra un cuaderno rojo mal colocado. Al cogerlo, ve que la portada le reta a jugar y decide resolver los acertijos que propone. Así conoce a Lily, la propietaria de la libreta, una chica optimista y alegre, con la que establece una relación a través de mensajes en ese bloc.

Título original: Dash & Lily

Creador: Joe Tracz

Director: Fred Savage

Guión: David Levithan, Harry Tarre, Joe Tracz, Lauren Moon, Rachel Cohn

Productora: 21 Laps Entertainment, Boy Detective, Image 32, Netflix

Duración: 25’

País: EE.UU.

Temporada: 1

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