Adictos a las series. Fast food para nuestro cerebro.

Según Barlovento Comunicación, en su informe sobre la desescalada del consumo de televisión, “durante la primera semana de confinamiento total (del 16 al 22 de marzo de 2020), cada individuo consumió diariamente 325 minutos de televisión, es decir, casi cinco horas y media.” También afirma que “once semanas después, el consumo de televisión por persona y día descendió a 237 minutos, casi cuatro horas.

Se pueden sacar varias conclusiones de estos datos, pero una incuestionable es que la televisión se convierte en el recurso más popular cuando fallan otras cosas. Incluso la preferimos a otras cosas. En su último informe (Balance del total consumo de la televisión en el primer año COVID), Barlovento aplica un promedio de consumo televisivo de cuatro horas y treinta y cinco minutos por persona y día. Uno de los más altos de los países europeos.

Qué duda cabe de que, actualmente, el consumo de la televisión tradicional ha perdido la batalla frente al consumo en streaming que ofrecen las plataformas y de que las reinas del negocio audiovisual son las series. Además, las plataformas están diseñadas para engancharnos.

Por ejemplo:

· Netflix ha reducido de 10 a 5 segundos el tiempo que debemos esperar desde que acaba un capítulo hasta que empieza el siguiente.
· En algunas plataformas, tenemos la opción de saltarnos la introducción de los capítulos o ver los contenidos a doble velocidad (ya se ha encontrado un término para esta tipología de espectadores: faster).
· Las temporadas se suben de golpe para que podamos hacer maratones.
· Al acabar una serie se nos ofrece un catálogo de títulos similares.

Adictos a las series

Pero no todo es culpa de las plataformas

La audiencia, es decir, nosotros:

· Hablamos constantemente y de forma recurrente sobre las series que vemos. Las recomendamos y animamos a verlas.
· Hacemos maratones o no nos extrañamos de que otras personas los hagan.
· Nos suscribimos a más plataformas de las que podemos usar.
· Nos dejamos arrastrar por el “Top 10” destacado o “Lo más visto” sin informarnos de qué va una serie.
· En cuanto acabamos una, empezamos otra.
· Vemos series en el tren, en la cama, en el sofá, mientras comemos…

En fin, que las series son nuestras compañeras de viaje y, en demasiadas ocasiones, nuestro primer recurso de ocio contra el aburrimiento. No obstante, pocos espectadores buscan calidad o buenos contenidos. Lo que prima es el entretenimiento y pensamos (si es que llegamos a plantearnos el tema) “Si me entretiene ¿por qué no debería verla?”.

Pues bien, la respuesta está en nuestro cerebro. En nuestras neuronas espejo y en la actividad cerebral mientras consumimos a destajo todo tipo de contenidos. Y, por supuesto, en lo que dejamos de hacer mientras acompañamos a nuestros personajes favoritos. De todo ello no hablamos en este artículo, lo que sí os proponemos es un ejercicio de reflexión crítica y personal.

Adictos a las series

¿Cómo saber si una serie es buena para mí?

A través de unas cuantas preguntas podemos analizar qué nos lleva al consumo desmesurado de ficciones seriadas y qué se impregna en nuestra vida de todas esas historias. Y, con este material, podemos tomar la decisión que nos parezca más oportuna.

Este ejercicio, sobre todo, está pensado para trabajar con adolescentes y preadolescentes, ya que su forma de consumir es mucho más impulsiva y su identificación con los personajes más radical.

Conócete

No es lo mismo ver que no ver. ¡Que no te manipulen! Saber cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles nos ayuda a escoger mejor lo que nos conviene. (Por ejemplo: si tengo falta de autoestima con mi físico, no me conviene compararme con las protagonistas de las series que veo).

Describe el argumento:

· ¿De qué va la serie?
· ¿Coincide la descripción del argumento que hace la plataforma que emite la serie con lo que ves?
· ¿Hay algo de la historia que no concuerda con lo que te enseñan en casa o en el colegio?
· ¿Sabes diferenciar lo que puede ser real y lo que no?
· ¿Hay algo de la historia que te gustaría que te pasara a ti? ¿El qué?

Los protagonistas:

· Define valores o contravalores que transmiten, ideologías que defienden, formas de vestir y vocabulario.
· ¿Qué te gusta de ellos?
· ¿Te parece que representan a alguien de la vida real?
· ¿Piensas que una persona así podría hacer lo que hace en la vida real y no habría consecuencias?
· ¿Serías amiga/o de los protagonistas?

Para utilizar el cerebro:

· ¿Normalizarías en tu vida real lo que ves en ficción?
· La serie que ves ¿la verías acompañada/o? ¿Por qué?
· ¿Te parece que la historia que te cuentan se podría contar de otra manera?
· ¿Cuál crees que es la historia que cuenta la serie en el fondo?
· ¿Por qué crees que esta serie “engancha”?
· ¿Piensas que podrías ver otra serie que tuviera un argumento mejor?
· Haz un listado de cosas buenas de la serie y otro de las cosas malas y compáralo.
· ¿Ves la serie solo para poder comentarla con los demás?

Sobre la serie que estás viendo:

· ¿Para qué edad se califica? (TP +7 +12 +16 +18)
· ¿Por qué crees que lleva esa calificación?
· ¿Cuál es tu edad?
· ¿Cuántos capítulos tiene la temporada?
· ¿Cuánto duran los capítulos?
· ¿En cuantos días has visto la temporada completa?
· ¿La has visto de noche o durante el día?
· ¿La has visto cuando tendrías que estar durmiendo?
· ¿La has visto cuando tendrías que estar estudiando?

Si sospechas que no es una buena serie:

· ¿La has visto aunque sabías que no era una serie adecuada para ti?
· ¿La has recomendado aunque sabes que no es una serie buena?
· ¿Crees que sabes diferenciar entre una serie buena y una serie que “engancha”?
· ¿Crees que, quizá, te equivocaste al ver esta serie?
· ¿Te ha aportado algo bueno?
· Si la serie te ha aportado algo bueno piensa el qué.

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