X-Men: fénix oscura

Análisis

Reservado final para una saga que ya arrastraba una trayectoria atropellada. El festival de efectos especiales junto con un buen trabajo del elenco permite disfrutar mientras se acaba de consumir la mecha de los X-Men.


El universo de mutantes llega a su fin con esta última entrega, donde se explora con más profundidad el personaje de Jean Grey, la telépata. Simon Kinberg se pone al frente de este proyecto, que resulta un moderado colofón para la saga.

Los X-Men coronan sus aventuras poco después de haberlo hecho los Vengadores en Endgame, lo que hace inevitable una comparación con el MCU (universo cinematográfico de Marvel). Eso puede hacer más evidente las carencias de guion o personajes que presenta la producción, la cual llega sin altas expectativas, tras el accidentado recorrido de la colección.

En esta película, Jean absorbe una fuerza muy poderosa que le hace perder el control sobre sí misma. Sophie Turner realiza un gran trabajo en su papel protagonista y transmite al público la incomprensión sobre su nuevo estado, así como el sufrimiento que eso le provoca. Esta premisa da pie a tratar el tema de la sobreabundancia de poder, aunque no ahonda en el conflicto, así como tampoco en los villanos. El largometraje pasa de puntillas por la historia, dejando escapar la oportunidad de explotar una buena trama y convirtiéndola en un mero espectáculo visual.

No se puede negar el excelente trabajo técnico que proporciona unos fantásticos efectos especiales, pero la falta de reflexión deja un sabor un tanto amargo. Sin argo, el film funciona muy bien como entretenimiento y tiene a su vez varios puntos buenos. El arranque es muy interesante y, aunque el relato no despega del todo, la acción no decae. Algunos personajes muestran una nueva faceta y se descubren complejas relaciones entre ellos. Además, como en toda propuesta de superhéroes, se consideran asuntos como la predestinación, la evolución, la elección para hacer uso de los dones que uno tiene o la pregunta sobre quiénes somos –sin olvidar el forzado guiño a las X-Women, un gesto también presente en el final del MCU–.

X-Men: fénix oscura no hace resurgir al grupo de sus cenizas, sino que se va apagando poco a poco derivando en un cierre discreto para la saga. No obstante, la exhibición de efectos, combinado con una duración adecuada, hacen que sea una elección apropiada para disfrutar y pasar el rato.

Firma: Patricia Amat

ficha técnica

Director: Simon Kinberg

Guionistas: Chris Claremont, Dave Cockrum, John Byrne, Simon Kinberg

Intérpretes: Alexandra Shipp, Evan Peters, James McAvoy, Jennifer Lawrence, Michael Fassbender, Nicholas Hoult, Sophie Turner, Tye Sheridan

Género: Acción, Fantástico

País: EE.UU.

Fecha estreno: 07/06/2019

Lenguaje: Coloquial

Público

+12 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Durante una misión espacial, Jean Grey está a punto de perder la vida ante una erupción solar. Sin embargo, el accidente provoca un misterioso aumento de sus poderes, que acaba haciéndole perder el control. Este desorden pone en peligro la unidad y coherencia de los X-Men. Por ello, deberán decidir si uno de sus miembros es lo suficientemente importante como para arriesgarse a luchar por él. 

Título original: X-Men: dark phoenix

País: EE.UU.

Duración: 113'

Fecha producción: 2019

Distribuidora: Disney

Color: Color

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