Una interesante mezcla entre estrategia y sigilo que toma como referencia a dos grandes referentes de la industria videojueguil nacional.
La crítica del principiante
Stone of Madness es uno de los videojuegos nominados a los Zapping 2026, un título distinto y que nos hace recordar dos clásicos de los 80 y 90: La abadía del crimen y Commandos. El resultado es una aventura muy interesante, con una gran ambientación y un estilo de juego que encantará a los más veteranos, aunque también algo lenta.
Un monasterio lleno de secretos
Al más puro estilo El nombre de la Rosa, la acción nos traslada a un monasterio español del siglo XVIII convertido en una prisión para personas con ciertos trastornos. Con un halo de oscuridad de fondo y rodados de inquisidores, guardias y rumores de desapariciones, controlamos a cinco internos muy distintos entre sí. La gracia es que cada uno tiene habilidades únicas y también miedos y traumas que condicionan cómo jugamos en todo momento.
Aunque la historia no aprovecha todo el tirón que podría, sirve de pretexto para avanzar. Como ocurría en el mítico Commandos, es en los personajes y sus características donde está la gracia del juego.
Sigilo, planificación y mucha cabeza
Como os podéis imaginar a estas alturas -por algo lo hemos comparado con el mítico Commandos-, estamos ante un acción táctica y sigilo que exige pensar cada movimiento que realizamos. Solo podemos llevar a tres personajes por incursión, y eso nos obliga a planificar bien antes de comenzar, pues cada uno tiene sus propias habilidades (mover objetos, distraer a los guardias, colocar trampas…). Y creednos, no resulta nada sencillo que todo encaje perfectamente y podamos avanzar. Eso sí, como el monasterio es grande, nos permite llevar a cabo un buen número de posibilidades para conseguir el objetivo que nos propongamos, lo que multiplica las opciones.
Cordura y castigo constante
Uno de los puntos más originales del juego es ver cómo los personajes van perdiendo la cordura a la par que desconfían cada vez más los unos de los otros. Esto nos complicará las cosas aún más, al punto de fastidiarnos una partida y tener que comenzar de nuevo.
Aunque resulta algo frustrante, es parte de la gracia de un videojuego con sabor retro por los cuatro costados. Ver como no todo depende de nosotros, perder progreso por pequeños errores o tener que reiniciar el nivel es parte de su encanto y frustración.
Un estilo visual muy detallado
Aunque no solemos centrarnos demasiado en el apartado gráfico, es justo decir que Stone of Madness es precioso. Sus escenarios isométricos recuerdan, salvando las distancias, al mítico juego de La Abadía del Crimen, con estancias oscuras, tétricas y con un estilo muy reconocible. La música acompaña bien y ayuda a centrarnos más en el juego.
Conclusiones
The Stone of Madness es un juego diferente y una apuesta arriesgada. Los creadores de Blasphemous o Ninja Gaiden Ragebound apuestan por un estilo distinto y menos popular. Lo hacen con un videojuego con personalidad y encanto, centrado en la estrategia y en los puzles, obligándonos a cooperar con los distintos personajes para avanzar. La excelente ambientación y un apartado gráfico resultón ayudan al jugador a conectar con el juego. Eso sí, no olivemos que se trata de un estilo de juego lento, pausado y que puede aburrir si no damos con la tecla.
En cuanto a su contenido, estamos ante un juego enfocado en el público más adulto por varios motivos. Por un lado, su planteamiento es lento y pausado, como habíamos comentado. Requiere planificación y el nivel de dificultad es elevado o desequilibrado. Por otro lado, la ambientación es oscura y muy personal, por lo que gustará más al público adulto que conozca los juegos que toma como referencia. Por último, no podemos obviar el uso estereotipado de muchos de los personajes, algo que más que ganar en riqueza, limita mucho el rol de lo mismos. Creemos que resulta demasiado simplista en este sentido, pudiendo haber aportado mucha mayor variedad de roles a los personajes.
The Stone of Madness es una interesante propuesta a medio camino entre la acicón, la estrategia y el sigilo que recuerda necesariamente a dos grandes: Commandos y La Abadía del Crimen.