Un divertido party game que nos invita a jugar con amigos en partidas de lo más alocadas.
La crítica del principiante
En los últimos años, los juegos sociales han perdido parte del auge que vivieron en la época de Wii. Pese a todo, Mario Party ha continuado triunfado gracias a una propuesta tan simple como cuidada. Quizás por ello sorprende que ahora la franquicia LEGO se lance al ruedo con LEGO Party, un título parecido al de Nintendo pero con las señas de identidad propias de la saga de bloques: caos, humor y piques constantes entre amigos.
Un concurso donde todo vale
El juego se presenta como un concurso televisivo completamente disparatado (que tiempos de aquellos Buzz de PS2). Desde los presentadores hasta los atuendos de los concursantes, todo está impregnado del tono desenfadado al que nos tienen acostumbrados los juegos de la saga LEGO, pero con el aliciente de competir contra otros jugadores.
En lo jugable, LEGO Party se estructura como un juego de tablero al más puro estilo Mario Party: tiramos dados, avanzamos casillas y, al final de cada ronda, nos jugamos las monedas en un minijuego.
Como ocurre en la saga de Nintendo, los tableros no son simples caminos marcados por los que avanzar, sino que están repletos de vida. Por ello, elegir qué piezas colocar no es solo por gusto, sino por estrategia, ya que cada construcción puede alterar el desarrollo de la partida… ya sea para bien o para mal.
Tableros cambiantes y partidas alocadas
Como decíamos, cada tablero tiene sus propias reglas y características, lo que garantiza partidas muy distintas entre sí. Además de las casillas de construcción, encontramos otras que nos permiten ganar monedas, robar a los rivales o teletransportarnos, entre otras. Para colmo, los presentadores tampoco se quedan quietos y, de vez en cuando, alteran el tablero para hacerlo todavía más divertido.
Minijuegos para divertir
Y como os imagináis, si algo define a LEGO Party son sus minijuegos. Algunos son sencillos mientras que otros requieren algo más de práctica para dominarlos. Lo bueno es que, como hay muchos, siempre tendremos ganas de jugar y, por qué no, de revancha.
Un espectáculo muy LEGO
Visualmente, el juego cumple con creces. No busca impresionarnos con gráficos de ultimísima generación ni son tan vistosos como en Mario Party, pero funcionan de maravilla.
Lo mejor:
Tremendamente divertido.
La aleatoriedad de las partidas.
Lo peor:
Podrían añadir más tableros.
La cámara en ocasiones desorienta.
Conclusiones:
LEGO Party es un divertido juego social que nos hará echar unas risas con nuestros familiares y amigos. Eso sí, es cierto que, si pretendemos jugarlo en solitario, pierde mucho encanto. Con todo, es un juego completo, variado y repleto de cosas por hacer. No viene a destronar a Mario Party, pero sí a ofrecer una alternativa muy divertida que tener en cuenta.
Un divertido juego de tablero para disfrutar en compañía. ¿Preparados para la partida?