Dragon Quest VII Reimagined es la exelente reimaginación de un clásico RPG o juego de rol que encantará a nostálgicos y noveles.
La crítica del principiante
Cada vez que Square Enix recupera uno de sus juegos históricos, el resultado nos encanta. Pero con Dragon Quest VII Reimagined, el reto era mayor ya que no solo había que lavarle la cara gráficamente, sino adaptar una jugabilidad ya bastante anticuada. ¿Lo habrá conseguido?
En esta entrega, tres son los elementos que lo definen: una estructura de historias fragmentadas, un apartado visual que parece cobrar vida y una jugabilidad clásica pero muy pulida. Os presentamos Dragon Quest VII Reimagined.
El RPG de las mil historias
La trama de Dragon Quest VII siempre ha sido especial. En lugar de una historia típica y lineal, aquí nos encontramos con una aventura dividida en pequeñas historias. Nosotros tomamos el control de un joven de la isla de Estarda que, junto a sus amigos, descubre que el mundo es mucho más grande de lo que le habían contado. A través de unas tablillas antiguas, viajamos al pasado para salvar islas olvidadas y ver cómo, al resolver sus conflictos, estas reaparecen en nuestro presente.
Lo que más nos ha gustado es que cada isla es totalmente diferente, con una historia distintas y con personajes cargados de humor y encanto. Es un placer visitar pueblos donde los habitantes tienen acentos regionales, características propias y un estilo de lo más personal.
Combatiendo de una manera distinta
La jugabilidad mantiene el esquema de turnos de toda la vida, pero con mejoras que eliminan algunas de las cosas que se hacían más repetitivas y monótonas. Ahora no hay combates aleatorios y, lo mejor de todo, podemos acelerar la velocidad de las batallas. Esto hace que el juego se sienta mucho más rápido.
Además, para los que prefieran centrarse en la historia, se han incluido opciones de combate automático y niveles de dificultad ajustables, lo que nos evitará los incómodos farmeos o combates para subir de nivel. Es un juego que respeta el tiempo del jugador, recortando donde sobraba contenido y ampliando las partes que los fans más querían.
Color con el sello de Toriyama
Visualmente, el juego es una delicia. Sin más, parece una maqueta llena de vida. Como es propio de esta saga, los diseños de los personajes fueron hecho por el maestro Akira Toriyama, creador de Dragon Ball o Dr. Slump y que falleció hace poco tiempo. Junto con el encanto de los personajes, los escenarios rebosan color y detalles que agradará desde el primer momento. A eso se suma un apartado sonoro increíble. Normalmente no hacemos alusión a ello, pero es que la banda sonora mítica de la saga Dragon Quest cuenta con algunas melodías que nos resultan muy familiares, tan épicas como emotivas.
Lo mejor:
Las historias de cada capítulo.
El apartado gráfico y sonoro son una maravilla.
Lo peor:
Ritmo lento, pese a las mejoras.
Puede resultar, todavía, algo abrumador.
Conclusiones:
Dragon Quest VII: Reimagined es el remake de una aventura clásica hecho con mucho cariño. Han sabido mantener la esencia de un juego clásico y adaptarlo tanto en lo gráfico como en lo jugable a la actualidad. Asimismo, se ha quitado todo el relleno extra, tan innecesario como clásico en los juegos de rol de hace más de 20 años. En resumen, mantiene la esencia de siempre, pero más accesible a todo el mundo.
En cuanto a su contenido, sigue siendo un juego para mayores de 12 años según el código PEGI. Es una aventura muy extensa, que puede durar entre 40 y 60 horas, y aunque algunas tareas de recadero pueden hacerse un poco pesadas, la profundidad de sus historias compensa con creces el esfuerzo. Aun así, creemos que va más enfocado al público adolescente (+16), pues necesitas paciencia, como con un buen libro.
Embárcate en una épica aventura tan clásica como novedosa.