Days Gone

Análisis

Una aventura de acción que pretende convertirse en un clásico pero que no llega al nivel de otros títulos ni por su argumento ni por su planteamiento.


Cuando algo se pone de moda, crea tendencia. Esto tiene una parte positiva y otra negativa. Actualmente, son dos los géneros que copan el mercado de videojuegos: los Battle Royale y los Sandbox. Los primeros –Fortnite– están centrados en el online y en las refriegas multitudinarias por la supervivencia. Los segundos – GTA o Red Dead Redemption-, en el offline y el jugador en solitario, congrandes mundos abiertos de fondo.

Con este panorama, es difícil innovar. Juegos como A Plague Tale –que se publica estos días y que en breve tendréis comentado- suponen un soplo de aire fresco. Days Gone, el juego que nos cierne, es el caso contrario. Parece que los chicos de Bend Studio han tenido la necesidad de adaptar su título a este estilo de aventura en mundo abierto.

Hablamos de sandbox

El planteamiento de Days Gone está centrado en tres componentes: mundo abierto (sabndbox), exploración y una historia potente. Sin embargo, no cumple como debiera en todas sus facetas.

Empecemos por el mundo abierto. Aquí sí que funciona. Tenemos un vasto territorio por el que movernos acompañados de nuestra moto. La estructura del juego se centra en misiones principales –que nos hacen seguir la historia- y secundarias. A medida que las completamos, tendremos que desplazarnos por distintos lugares, tanto urbanos como rurales. Sin embargo, se ha de decir que los encargos secundarios resultan muchas veces repetitivos, con planteamientos que se limitan a ir a un sitio a otro y buscar algo. Las misiones principales son más brillantes, aunque sufren altibajos. Empiezan muy fuertes, se diluyen conforme avanza la historia y acaban de manera correcta pero no épica.

La exploración también cumple con creces. El nivel de detalle de los escenarios es considerable y tenemos una gran cantidad de lugares por escudriñar en busca de suministros para nuestra moto o para nosotros mismos. Es muy importante cuidar y mejorar nuestro vehículo, puesto que sin gasolina o en mal estado, no nos servirá.

El argumento, sin embargo, hace aguas. Desde nuestro punto de vista, es un defecto importante. Primero, porque juegos de zombies tenemos infinidad de títulos. Hace poco analizábamos World War Z, pero muchos otros títulos comparten temática. Segundo, porque la experiencia nos dice que en los sandbox –mundo abierto-, quien mucho abarca, poco aprieta. Tenemos una gran cantidad de contenido, pero de calidad irregular. Aquí la historia se diluye, principalmente, por querer alargarla innecesariamente hasta las 45 horas que nos ha durado. Como decíamos, empieza fuerte, con un protagonista –Deacon St. John- que se encuentra abocado a la desesperación por la pérdida de su mujer en medio de un mundo post-apocalíptico infestado de zombies. Sin embargo, a medida que pasan las horas, nos encontramos con un protagonista no demasiado carismático, una relación nostálgico-sentimental que no acaba de tocarnos la fibra y un propósito poco firme por seguir adelante.

Mucha acción y mucho zombie

Como no podía ser de otro modo, la acción es el modus operandi básico del juego. No solo nos enfrentamos contra zombies –no excesivamente variados-, sino también a personas. En este sentido, nos ha recordado a películas como The Road, donde la supervivencia –acompañada de violencia- da lugar a la cara más amarga de los seres humanos. De este modo, se aleja de títulos más planos, como el mencionado WWZ, y se asemeja más a The Walking Dead, con un planteamiento más profundo.

Estas altas dosis de acción vienen asociadas a un alto grado de violencia, muchas veces demasiado explícita. Matar a un zombie a puñaladas o clavar un hacha con el kétchup que ello conlleva, etc. son acciones que pretenden dar realismo y fidelidad al argumento para mayores de edad que presenta, pero en ocasiones resultan excesivas. Lo mismo ocurre con las hordas de zombies con las que acabaremos. Llegará un punto que nos cansaremos de dispararles y dispararles.

Lo mejor:

Aparado técnico a la altura de una superproducción.
Mundo abierto muy detallado y con mucho por explorar.

Lo peor:

El mundo abierto tiene doble filo: misiones repetitivas.
Historia poco épica y alargada innecesariamente.

Conclusiones:

Days Gone es la última superproducción de Sony, pero no llega a la altura de otros exclusivos de la compañía, como Spiderman, God of War o The Last of Us. Sin ser mal juego, no deja de ser una aventura de acción con zombies, mundo abierto y una historia estirada como el chicle. Por todo, no deja de ser una propuesta más, que no brilla como se esperaba.

En cuanto al contenido, estamos ante un juego claramente orientado al público adulto. Resulta crudo, explícito y ciertamente violento. Algunas animaciones cuando eliminamos a los zombies o humanos son excesivas y, si bien no es una violenta gratuita como en GTA, no por ello escatima en sangre. Solo para mayores de edad.

ficha técnica

Género: Aventuras

Subgénero: Acción en 3ª persona, Sandbox

Plataformas: PS4

Fecha lanzamiento: 26/04/2019

Público

+18 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Days Gone es el último exclusivo de Sony. Se trata de una aventura de acción con un argumento post-apocalíptico. Asi pues, nos esperan grandes hordas de zombies, crudeza y un vasto mundo abierto por explorar.

Idiomas: Castellano

¿Juego en red?: 0

Número de jugadores: 1

Precio: 69,95€

Distribuidora: Sony

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