Viajando con Chester

Análisis

Risto Mejide abandona las butacas judiciales –la última fue la de Tú si que vales– para sentarse en un chester. A través de diversas entrevistas, que el presentador insiste en llamar conversaciones, el programa pretende desnudar a algunos personajes considerados de relevancia social. Para ello, Mejide se traslada al lugar que elige el entrevistado, descarga su sofá, un chester tapizado para la ocasión, y se zambulle en una conversación que se pretende tranquila, sincera, auténtica e improvisada. 

Uno de los requisitos para ser candidato al chester de Risto es que el protagonista genere interés por sus opiniones e ideas. Sin embargo, ésta es una condición demasiado subjetiva para atraer siempre, o alguna vez, a la gran mayoría del público. La retahíla de personajes (que en esta primera temporada le ha valido para firmar una segunda) abarca figuras de diversos ámbitos, pero destaca un porcentaje demasiado elevado de políticos y la ausencia absoluta de personas de algunas disciplinas artísticas, culturales o deportivas. Quizá habrá que esperar a la siguiente entrega para ver más diversidad de rostros y profesiones.

Como gancho, en Viajando con Chester, Mejide se implica en el formato y promete mostrar su faceta más personal y desconocida, vertiendo opiniones y anécdotas personales. Prescindiendo de que sea o no periodísticamente legítimo que un presentador se considere a sí mismo un personaje de interés social, habrá que ver si es conveniente desde el punto de vista del entretenimiento televisivo. Pues la audiencia, además de interesarse por el anfitrión, deberá, como mínimo, tolerar al portador del sofá, que aparece semana tras semana. 

Por la intervención activa y personal de Mejide, en el programa queda patente que uno no puede estar siempre a la altura intelectual, cultural y humana de todos los personajes a los que entrevista y, en no pocas ocasiones, Risto exhibe, contra su voluntad, sus carencias y el desconocimiento más absoluto sobre algunas materias. Cuando eso ocurre, la conversación no tarda en desembocar en una charla entre “amigos” que no genera ningún interés real en el espectador.

Al espacio le falta intensidad, autenticidad y profundidad, porque a algunos telespectadores no les valen las frases hechas –por muy bonitas que sean–, los “razonamientos” populistas ni las conversaciones a medias, aunque se iluminen confortablemente y se reciten al compás de una buena música. Por otro lado ¿qué esperábamos de la televisión? Es más ¿qué esperábamos de la televisión en las manos de un publicista? La respuesta es obvia: un spot publicitario.     

Firma: Mar Pons

ficha técnica

Género: Entrevistas

Subgénero: -

Año: 2014

Cadena: Cuatro

Intérpretes: -

Presentador: Risto Mejide

Público

+18 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Viajando con Chester ha llegado a la pequeña pantalla para ofrecer un formato poco habitual en los últimos años: la entrevista. Dos encuentros personales en cada emisión, una cuidada y original puesta en escena, la iluminación perfecta, cinematográfica según sus productores, para recrear cada ambiente, música escogida y acertada y una subasta benéfica del sofá en el que se desarrolla la entrevista, firmado por los protagonistas. No cabe duda de que todo ello da personalidad a este espacio que La Fábrica de la Tele (Sálvame) produce para Mediaset.

Título original: Viajando con Chester

Creador: -

Director: -

Guión: -

Productora: La Fábrica de la Tele, Mediaset España

Duración: 50'

País: España

Temporada: 1

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