Navegar por los mundos de One Piece es entregarse a la aventura y a la diversión. Pero también a la amistad, al combate y a la posibilidad de perder algo o a alguien por el camino.
El anime que Eiichirō Oda publicó por primera vez en 1997 ha encontrado una nueva forma de llegar a una audiencia más amplia. Mientras que el manga pertenece a un sector concreto, esta serie de Steven Maeda (Lost) y Matt Owens (The Defenders) puede embelesar a cualquiera.
El éxito de esta adaptación televisiva no responde solo a haber cautivado al fandom de One Piece sino que, también, es la conjunción de diversos elementos que la hacen entretenida y atractiva para los desconocedores o poco instruidos en las aventuras de Monkey D. Luffy.
Lo primero que destaca es una estética alegre, compuesta de formas y lugares imposibles. Anclada en la fantasía, los personajes pueden ser, hacer o parecer cualquier cosa, dentro o fuera de los límites reales de la física, del tiempo y del espacio.
El color, el diseño de personajes y de paisajes nos traen a la memoria el universo de Tim Burton. Pero quizá, lo más evidente en One Piece es esa estética de videojuego que se confunde con el anime y que nos propone viajar a mundos imposibles con personajes estrafalarios.
También son excéntricas las aventuras y los diferentes conflictos a los que se enfrentan los protagonistas (gigantes, osos parlantes, monstruos de acero, etc.). De igual modo, sus personalidades –entre infantiles, ingenuas, malvadas, poderosas y cómicas– reflejan irrealidad y gran capacidad de inventiva.
En el interior de este peculiar envoltorio habita un grupo indestructible de leales amigos. En One Piece la amistad es el sustituto de la familia y, allí, es donde los personajes encuentran su destino y su por qué. Complementarios entre sí, la tripulación del pirata Monkey D. Luffy. avanza en el terreno de la comprensión, del perdón, de la aceptación, del apoyo mutuo, del cariño y de la fidelidad.
Una mención especial merece el rumbo marcado por el capitán Luffy (papel interpretado por Iñaki Godoy cuya cara lo dice todo): la esperanza, la alegría y la creencia inquebrantable de que la única manera de llegar a la meta es hacerlo juntos.
Así, a pesar de que el drama y la violencia también forman parte de One Piece, el regusto pertenece al contento, a la diversión y a cierto placer por los finales felices. Aunque, en realidad, están previstas muchas más temporadas (se comenta que un total de doce). Por tanto, eso de “los finales felices” queda entrecomillado a la espera de la siguiente aventura de esta tripulación.
Firma: Mar Pons
Monkey D. Luffy tiene un sueño: encontrar el One Piece (un legendario tesoro) y convertirse en el rey de los piratas. Para ello, no duda en embarcarse en una larga travesía que le llevará, surcando los mares de la Grand Line, a los lugares más insospechados y… más peligrosos.
Sin embargo, hay algo que está por encima de sus sueños y ese algo es su tripulación. Nami, Usopp, Zoro y Sanji son su nueva familia y, junto a ellos, nada es imposible para esta banda apodados “Los sombreros de paja”.