Un “objetivo” que estira demasiado las tramas y un guion que se retuerce siempre sobre sí mismo hasta aburrir.
Los responsables de este título pretenden recoger el testigo de la saga cinematográfica protagonizada por Gerard Butler –Objetivo: La Casa Blanca (2013), Objetivo: Londres (2016) y Objetivo: Washington DC (2019)– y lo consiguen. Lo cual puede dar pistas al lector si ha visto los largometrajes. Sin embargo, lo que más o menos puede entretenernos en una cinta de 90 minutos se vuelve repetitivo y previsible en una serie de ocho capítulos.
En este caso, la planificada venganza contra altos directivos políticos de la capital francesa desata una trama de corrupción y persecuciones poco aprovechada. En Objetivo: París se aprecia aquello que, quizá, valora más su audiencia potencial: la acción. El resto es un cúmulo de herramientas torpes y mal utilizadas.
Empezamos por un doblaje que, incomprensiblemente, aplica acento francés a sus protagonistas. ¿Por qué? A saber. Seguimos por unos dramas personales, sociales y políticos que encajan a la perfección con la cultura líquida actual en la que nada es perdurable. En el más amplio sentido de los términos: no hay familia, no hay amor y no hay trascendencia y, por tanto, todo es anecdótico.
En el ámbito narrativo, cuesta encajar las piezas de un puzzle que se completa gracias a la suerte. Tampoco ayudan a crear un ambiente de verosimilitud los injustificables giros de guión y unos diálogos con sobredosis de tópicos. Además, en Objetivo: París, no es posible recurrir al patriotismo americano, ese que abunda en las películas y con el que se diluyen los problemitas comentados.
Para acabar y a pesar de que es posible disfrutar de este título si nuestra energía no da para más, la crudeza de algunas imágenes de torturas, peleas y asesinatos descarta poder ver la serie con tranquilidad de principio a fin.
Firma: Mar Pons
Jacob es un veterano de guerra traicionado por su gobierno. Abandonado a los talibanes tras el fracaso de una misión, también su familia muere en un atentado dirigido a él. Al llegar a Paris solo tiene un objetivo: vengarse de todas las personas que le han generado tanto dolor.
Vincent Taleb, antiguo guardaespaldas de la presidenta, y Zara Taylor, una agente del MI6, se encargan de la investigación a la vez que lidian con sus problemas personales. Mientras Vincent retoma su relación con la más alta funcionaria del gobierno, Zara debe elegir entre su trabajo y su novia.