¿Y si la tecnología tuviera el poder de bloquear o cambiar nuestras emociones? La respuesta ya la tenemos y no es favorable. Day One va un paso más allá en esta serie entretenida y atrapante.
Las bondades y las maldades de la era digital entran en conflicto en esta serie rodada en Barcelona. La sede del Mobile World Congress muestra su cara más tecnológica y se convierte en el escenario de un thriller que destapa una manipulación social sin precedentes.
Bebiendo de la idea de que la ciencia y la tecnología, en manos de unos pocos, lleguen a controlar a millones de usuarios (algo que vemos diariamente en el metro, por ejemplo), Day One propone una distopía que entretiene y deja alguna idea interesante para reflexionar. Sin duda, la experiencia es mejor si acudimos al relato sin información previa, solo dejándonos sorprender.
Lo mejor de este título es su ritmo narrativo y el tejido de una conspiración que atrapa al espectador como una tela de araña a una mosca. En su parte menos loable, se aprecian peajes (algo forzados) que imponen la sociedad actual y los inversores, aunque algunos de ellos encajen con la trama (ciberacoso, suicidio adolescente, violencia de género, etc.).
Una asignatura pendiente –que si aprueba Day One, lo hace por compensación– son los diálogos. La insistencia en verbalizar lo que ya muestra la cámara y la poca categoría del lenguaje nos invita a pensar que sigue vigente un infundado prejuicio: que la audiencia es tonta para entender las sugerencias y poco ilustrada para conectar con un lenguaje más rico.
En cualquier caso, si no nos centramos en las cuestiones más discutibles, hay que reconocer que Day One explica de forma poderosa una trama seductora. También sabe descubrir rincones interesantes (y bonitos) de la ciudad condal y, allí, consigue sumergirnos y atraparnos hasta el final. Un final tras el que, después de algunos disgustos, suspiramos aliviados.
Firma: Mar Pons
Damián Diskin es un gurú tecnológico de fama internacional. Ahora, en su reunión anual, anuncia el lanzamiento de un nuevo dispositivo que cambiará la vida del planeta para siempre: Día Uno.
Sin embargo, su socio Samuel Barrera descubre que Diskin no le ha contado toda la verdad sobre dUno. Y, al colarse en el sistema de seguridad de la empresa, descubre los métodos poco éticos que utiliza Diskin para programar dUno.
La presentación oficial del nuevo artilugio tendrá lugar en siete días y Barrera inicia una carrera contrarreloj para sabotearla. Para ello, se pone en contacto con un antiguo amigo con el que inició su carrera como programador, Ulises Albet. Cuando Ulises llega a Barcelona, las cosas empiezan a complicarse.