Private eyes

Crítica Private eyes

Análisis

Ligera, entretenida y con toques de humor. Con aciertos formales y desaciertos de fondo bastante comunes.


Hay que reconocer que entre los muchos méritos (y algunos deméritos) de Castle, está el haber creado escuela. Si Carter emulaba al famoso que se convertía en asesor de la policía, en Private eyes se imita, no solo ese planteamiento sino también la situación familiar del protagonista: divorciado y viviendo con un progenitor y una adolescente. Lo que une, sin embargo, a las tres series, es combinar la investigación de crímenes con el humor y el entretenimiento que da la intriga sin caer en lo morboso o excesivamente malévolo o sangriento.

Los capítulos de Private eyes ofrecen tramas sencillas pero interesantes con ligeros toques de humor y, como no podía ser menos, una subtrama romántica no resuelta entre los dos protagonistas. La situación familiar de Shade, viviendo con su padre viudo, lidiando con su exmujer y educando a su hija adolescente e invidente, da lugar a escenas cotidianas simpáticas, tiernas y, también hay que decirlo, cargadas de mensajes supuestamente educativos pero carentes de fundamento y acierto.

Todo tiene, en realidad, un aire de sencillez torpe pero bienintencionada, como si estuviésemos ante un producto de escaso presupuesto. Los actores desconocidos (a excepción del protagonista resucitado de aquél incomprensible fenómeno adolescente de los 90 que fue Sensación de vivir) y el rodaje en Toronto, escenario poco habitual en nuestras pantallas hacen todo más creíble y espontáneo. Juegan un importante papel también el personaje de Maz, el policía y Zoe, la secretaria que se incorpora en la segunda temporada que añaden humor y naturalidad a este proyecto.

No quiero concluir sin una reflexión acerca de la protagonista femenina, Angie Everett. Su retrato es el habitual en los últimos años: mujer fuerte, independiente, poco aficionada a las tareas domésticas, sexualmente caprichosa y despegada y, en definitiva, un compendio de lo mejor y lo peor de los personajes masculinos tradicionales. En la tercera temporada, la subtrama de la relación entre Matt y Angie obtiene más atención pero la fijación en salvar su feminismo políticamente correcto hace que se rompa el equilibrio general de la serie: abundan más los pasajes morbosos y la citada fijación de empoderamiento femenino provoca el efecto contrario al deseado, ya que la empatía acaba recayendo, casi exclusivamente, sobre Matt, es decir, el personaje masculino. Esperemos que en la cuarta temporada, aún sin fecha de estreno, se equilibre de nuevo el guion en todos sus aspectos y Private eyes recupere el tono familiar y de verdadera camaradería que exhibió en las dos primeras.

Firma: Esther Rodríguez

ficha técnica

Género: Serie

Subgénero: Policíaca

Año: 2016

Cadena: Movistar+

Intérpretes: Barry Flatman, Cindy Sampson, Ennis Esmer, Jason Priestley, Jordyn Negri, Nicole de Boer, Samantha Wan

Presentador: -

Público

+16 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Valores

Matt Shade es una antigua estrella del Hockey sobre hielo profesional que actualmente trabaja de representante deportivo. Cuando una de sus jóvenes promesas muere y se inicia una investigación por asesinato, conoce a Angie Everett, detective privado. Tras resolver juntos ese misterio, Matt consigue que Angie le contrate para su agencia de detectives privados.

Título original: Private eyes

Creador: Shelley Eriksen, Tim Kilby

Director: -

Guión: -

Productora: Enterteiment One

Duración: 45'

País: Canadá

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