Primera temporada de la adaptación de las novelas de Galsworthy, escritas a principios del siglo XX. Aunque la ambientación y las interpretaciones resultan sólidas, el guion se percibe más débil y, a veces, forzado, lo que resta fuerza al conjunto.
Debbie Horsfield firma la primera temporada de Los Forsyte, una miniserie que retrata cómo, en el seno de una familia que aparenta solidez de puertas afuera, laten profundas tensiones internas marcadas por la rivalidad entre los hermanos y, más adelante, entre los primos de la siguiente generación. La serie recoge el glamour de la época, los matrimonios por conveniencia y la constante pugna entre lo que dicta el corazón y lo que imponen las convenciones sociales y familiares. En un contexto donde el estatus prima sobre el deseo individual, el peso de las generaciones mayores condiciona las decisiones de las nuevas.
A lo largo de seis episodios, la temporada dibuja con acierto los conflictos sociales y de género propios del momento histórico, así como las convenciones que separaban lo aceptable de lo censurable. Si bien el planteamiento resulta atractivo, el guion se percibe poco natural y falto de profundidad. Los diálogos, en lugar de desarrollarse con la densidad emocional que exigiría el drama, se apoyan más en los gestos que en conversaciones verdaderamente sustanciosas, de esas que se prolongan por necesidad y respiran a través de los silencios.
Esa carencia se advierte especialmente en las interacciones entre los protagonistas. Aunque Danny Griffin (Jo Forsyte), Tuppence Middleton (Frances Forsyte), Joshua Orpin (Soames Forsyte), Eleanor Tomlinson (Louisa Byrne) y Millie Gibson (Irene Forsyte) ofrecen interpretaciones sólidas, el texto no siempre les proporciona el sostén necesario para elevar el conjunto. Todo ello contrasta con una cuidada ambientación, un vestuario logrado y unos decorados que favorecen con eficacia el retrato de época.
El resultado es una serie entretenida, atractiva en lo visual y fácil de seguir, pero que no termina de calar a nivel temático. La forma, elegante y cuidada, acaba imponiéndose sobre un fondo que se percibe menos desarrollado, dejando una sensación de descompensación.
Firma: Rocío Montuenga
Adaptación de las novelas de John Galsworthy. En el Londres de finales del siglo XIX, la acomodada y respetada familia Forsyte disfruta de una posición privilegiada en la alta sociedad. Pero tras la apariencia de unión y éxito, se esconden tensiones marcadas por los celos, las comparaciones y la ambición.
La rivalidad entre los hermanos Joylon y James, de temperamentos y valores opuestos, se proyecta en la siguiente generación. Sus hijos, primos y herederos de la empresa familiar, competirán por el liderazgo y el reconocimiento. Mientras Soames representa la obsesión por la propiedad, la ganancia y el estatus social, Jo (Joylon Jr.) se inclina por el arte, la libertad y la sensibilidad. Dos visiones enfrentadas de la vida que también condicionarán su manera de amar.