Legítima defensa plantea un relato de increíbles e imposibles acontecimientos. Sin embargo, como la novela, atrapa y despeja la mente.
Las novelas de John Grisham probablemente no formarán parte de los clásicos destacados de la literatura estadounidense (aunque todo es posible). Pero, no hay duda, de que son un caramelo para la producción audiovisual y para una audiencia consumidora incansable de series.
Sus lectores conocen la facilidad de este escritor americano para combinar drama, suspense y thriller. Conocen también la maestría que derrocha para que sean ya más de 250 millones las personas que devoran sus historias.
Entre sus habilidades está la de provocar nuestra imaginación, sujetar nuestra atención y recompensar la espera. Grisham emana un universo complejo, lleno de recovecos, de giros inesperados que ramifican las opciones y un final en el que, generalmente, se impone la verdad o la justicia.
Por otro lado, a pesar de que los personajes no pueden desprenderse de una capa prototípica, avanza, crecen, maduran o cambian en coherencia con el relato. Pueden calificarse de extremos, pero también de honestos. Todo esto resuena en esta nueva adaptación de la novela de 1995, The Rainmaker.
Su argumento se mueve en la zona de confort de Grisham: juzgados, litigios, conspiraciones, asesinatos y romance. Un espacio, a veces demasiado caótico, que alberga más de una historia para contentar a la mayoría.
La serie consigue hacernos vibrar con los personajes, nos dolemos con las injusticias y nos enfadamos con las mentiras. Aunque también podemos empatizar con un asesino en serie (el estupendo personaje de Melvin Pritcher) o con las ambiciones del abogado corrupto y sus empleados. En realidad las gradas son muchas para elegir nuestra posición. No obstante, el final no satisface a todos por igual.
En resumen, Legítima defensa es de esos títulos que se ven con expectación, del que no es fácil despegarse tras un solo capítulo y del que, al poco tiempo, solo recordamos lo básico. Al parecer se espera una segunda temporada y es que ¿quién se atrevería a despreciar una fórmula de éxito probado?
Firma: Mar Pons
El joven Rudy Baylor acaba de salir de la universidad. Y, antes de presentarse al examen que lo capacita para ser abogado, ya se enfrenta a un caso de negligencia médica contra uno de los bufetes más prestigiosos de la ciudad.
El asunto se complica cuando las desapariciones de algunos posibles testigos empiezan a convertirse en muertes. Rudy deberá confiar en su instinto y en su capacidad tanto como en las personas que tiene cerca.