El espíritu inquieto y curioso del joven Holmes le lleva a ser protagonista de una aventura compleja que llega hasta las altas esferas gubernamentales.
El detective creado por Sir Arthur Conan Doyle en 1887, Sherlock Holmes, tuvo una juventud algo azarosa que no se cuenta en las novelas. Este es el capítulo de la vida de Holmes que inventan Matthew Parkhill (Hotel Costiera), Guy Ritchie (Sherlock Holmes) y Peter Harness (Constelación).
El joven Sherlock es el nuevo filón de un personaje que parece no tener fin. Y, lo que podría haber sido una adaptación más, se ha convertido en una opción nada despreciable de entretenimiento audiovisual. Gracias, claro está al patente sello de Guy Ritchie que ya nos sorprendió con los largometrajes de 2009 (Sherlock Holmes) y 2011 (Sherlock Holmes: Juego de sombras).
A pesar de la traumática historia que encierra, El joven Sherlock emana diversión, aventura, búsqueda de la verdad, ingenio y amistad. Todo ello sin olvidar las peleas coreografiadas, las escenas a cámara lenta, la envolvente banda sonora y los entresijos de un guion que gira como una peonza.
En este título no falta acción, tensión, misterio, peleas, persecuciones e, incluso, algo de romance. Sin embargo, una de las cosas que más se agradecen son la luminosidad y la distancia que se toman los personajes de cualquier asomo de dramatismo y oscuridad.
El tono de comedia también ayuda y hace descafeinado el drama. Además, conmueve conocer a James Moriarty antes de convertirse en el archienemigo del detective y las vicisitudes de la estrafalaria familia Holmes.
Son muchos los detalles que hacen de esta serie una propuesta entretenida para una audiencia amplia. Todos los citados anteriormente vienen acompañados de una buena factura visual, algunos recursos cinematográficos originales (animaciones, viajes extracorpóreos, etc.) y las estrategias de guión más eficaces (ritmo, sorpresas de guion, diálogos frescos, etc.). En fin, que si Conan Doyle levantara la cabeza, quizá sería uno de los espectadores que ya espera la segunda temporada.
Firma: Mar Pons
Después de dejarle unos meses en la cárcel para escarmentar, Mycroft Holmes decide que ya es hora de sacar a su hermano menor, Sherlock, de la prisión en la que se encuentra por un delito menor.
La lección no acaba aquí. Mycroft, mano derecha del ministro de asuntos exteriores, está en la universidad de Oxford para apoyarle en un proyecto. Así que decide llevarse a Sherlock y ponerle a trabajar como mozo en la institución.
Pero el espíritu inquieto y curioso del joven Holmes, le lleva a ser protagonista de una aventura compleja que llega hasta las altas esferas gubernamentales.