El desorden que dejas

Crítica El desorden que dejas

Análisis

Historia embarrada, narración arbitraria, personajes ponzoñosos y ninguna salida de emergencia.


Carlos Montero adapta su novela homónima en esta miniserie de ocho capítulos. A Montero ya le conocemos por haber participado en títulos como Élite y Física o química y este currículum audiovisual ya nos da una pista de lo que vamos a ver. Su creador aprovecha esta historia para alejarse de la audiencia adolescente y para atraer a un público adulto. Aunque no lo consigue del todo, porque son muchos los menores que la ven y porque la plataforma que la emite la ha valorado con un +16.

Adentrarse en El desorden que dejas es como sumergirse en arenas movedizas: dudas existenciales mal resueltas, excesos dramáticos, sobredosis de inmadurez colectiva y personajes que andan a la deriva maleados por una corriente caprichosa e invencible. El argumento de El desorden que dejas recurre a grandes tópicos (sospechosos sin fundamento, pruebas descubiertas por azar, coincidencias caprichosas, o giros de guion oportunistas) para llamar la atención de la audiencia con un cuestionable thriller psicológico. Nada suma positivamente en este título en el que incluso los preciosos paisajes se convierten en sucios escenarios que albergan lo más cutre del ser humano.

En esta ficción temas como el suicidio, las adicciones, el aborto, los abusos sexuales a menores, las relaciones tóxicas, la prostitución o la venganza no son más que meros recursos efectistas, pero nunca se afrontan con honradez ni con profundidad. Echamos en falta generosidad y esperanza en la historia, algún acto bondadoso que equilibre luz y oscuridad.

En el fondo, la serie arrastra nuestros corazones y nuestro entendimiento a un conformismo injustificado con un relato que no deja ver una salida a tanta miseria humana. Así, desde fuera, fijar el objetivo de la cámara en un grupo de personajes tan atormentados nos lleva a preguntarnos qué oscuridad reina en el interior de sus creadores para ofrecer este producto a la audiencia, en especial a la juvenil.

Ni las actrices protagonistas (que a pesar de su interpretación acaban resultando molestas, repetitivas e inverosímiles), ni el “misterioso” suicidio, ni los parajes en los que se graba salvan esta miniserie que, en definitiva, es lo que es. El desorden que dejas no es otra cosa que mucho sexo, mucho comportamiento adolescente (también en los adultos) y mucha tendencia a complacer a una audiencia saturada de ficciones similares.

Firma: Mar Pons

ficha técnica

Género: Miniserie

Subgénero: Drama

Año: 2020

Cadena: Netflix

Intérpretes: Aron Piper, Bárbara Lennie, Inma Cuesta, Isabel Garrido, Roberto Enríquez, Roque Ruíz, Tamar Novas

Presentador: -

Público

+18 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Para superar la muerte de su madre, Raquel se traslada a la casa familiar de German para empezar su vida de cero. El matrimonio llega a Novariz donde ella ha encontrado una plaza para sustituir a la recientemente fallecida profesora de literatura del instituto, Viruca. Sin embargo, todo se tuerce cuando Raquel se entera de que Viruca se suicidó y comienza a recibir amenazas de un desconocido.

Título original: El desorden que dejas

Creador: Carlos Montero

Director: Carlos Montero, Roger Gual, Silvia Quer

Guión: Carlos Montero

Productora: Netflix, Vaca Films

Duración: 50’

País: España

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