Ballard es sinónimo de Bosch, pero en femenino. No solo la protagonista es una mujer, también el ambiente, las tramas y los personajes se suavizan y apelan a las emociones.
La pluma de Michael Connelly dio a luz en 1992 la primera novela de la saga protagonizadas por el detective Hieronymus “Harry” Bosch. La adaptación televisiva, Bosch, tiene siete temporadas y, por ahora, tres más de la nueva hornada, Bosch: Legacy.
También, la pluma de Connelly es la responsable de esta serie en la que se encuentran, ocasionalmente, los dos protagonistas, Ballard y Bosch. Ahora, la responsable de cautivar a la audiencia recae sobre una mujer detective que intenta sobrevivir en un “mundo de hombres”.
Maggie Q (Sucesor designado) encarna con solvencia a una mujer fuerte, con principios, algún trauma a cuestas y una tenacidad difícil de superar (la versión femenina de Bosch). Un personaje bien dibujado, con sombras y luces que pueden dar mucho de sí –quizá carga con demasiado victimismo femenino (no decimos que irreal, pero sí un poco cansino)–.
Como en Caso abierto, el equipo de la detective Ballard trabaja sin los recursos necesarios y se adentra en episodios traumáticos y casi olvidados de víctimas y familiares. Así, es difícil abstenerse de cierto componente emocional o nostálgico que apela directamente al espectador, aunque lo hace sin excesos.
Una trama general y paralela a los casos no resueltos, en esta temporada de corrupción policial, aporta variedad y tensión a la serie. Además, permite integrar nuevos personajes y distracciones para el espectador.
Todo ello se presenta con esa desenvoltura que han desarrollado los americanos para esta clase de producto: fácil, ligero, entretenido y “adictivo”. La acción, la incertidumbre, los giros que no ves venir y una férrea carrera por la justicia y a favor del bien y la verdad se cruzan en unas vidas más o menos ejemplares.
Los protagonistas son personas que no siempre atinan en sus decisiones y que, en definitiva, hacen lo que pueden con lo que tienen. Ballard es una propuesta que, sin traer nada nuevo, ofrece un entretenimiento resultón para seguidores del género policíaco.
Firma: Mar Pons
A la detective Renée Ballard la han apartado de homicidios para dirigir una unidad, de nueva creación y sin recursos, dedicada a resolver casos abiertos. Pronto se sabe por qué Ballard sufre este “destierro”. Al parecer, la detective denunció a un compañero por acoso y el cuerpo de policía se cerró en banda para defender a su compañero.
Ahora, Renée Ballard se ha hecho con un grupo de voluntarios que le ayudan a resolver los casos que nadie supo cerrar Por suerte, el concejal Jake Pearlman, impulsor de esta unidad, conoce las aptitudes de Ballard y confía en que ella es la persona adecuada para resolver el asesinato de su hermana, ocurrido veinticuatro años atrás.