Mil maneras de morder el polvo

Análisis

Durante los créditos iniciales de esta película, el espectador es llevado como en volandas a lo más genuino, mítico y emocionante del Séptimo Arte: al corazón del cine del Oeste. Música legendaria estilo Bonanza, los áridos picos de Monument Valley y unas letras superpuestas en las que a uno le resulta imposible que no sea “John Wayne” lo que en ellas aparezca escrito.

Diez segundos después de terminar la presentación y en medio de un conseguido duelo, el espectador es brutalmente despertado de su ensueño para caer tristemente en la cuenta de que está en medio de una American Pie más, sólo que esta vez, “edición western”. (O en medio de cualquier capítulo de la ácida serie Padre de familia de la que es flamante autor el director, guionista y protagonista del film que nos ocupa).

Era de esperar que, llegado el verano y como en todo periodo vacacional, desembarquen en las pantallas este tipo de comedia que, rehuyendo las escenas de sexo explícito para venderse como producto de consumo familiar, se construyen exclusivamente a base de bromas soeces con alusiones constantes a los órganos reproductores y descripción pringosa de todo tipo de actividad sexual. La lástima, en este caso, es que se hayan dejado tanto esfuerzo y presupuesto en ambientar tan pobres gags en un género tan querido como el Western.

La trama es sencilla y clásica, la historia de amor que subyace podría resultar hasta romántica y el final está bien resuelto. El problema es que esa estructura correcta se rellena a base de defecaciones, trompazos, mamporros e histéricas bromas de burdel.

Los anacronismos constantes (suelen ser eficaces elementos cómicos) son utilizados de una manera, a mi juicio, bastante triste, al volcar sobre la historia la mordacidad amarga de nuestro mundo de hoy en temas como la familia, las relaciones de pareja, la corrupción o una imagen benévola, y casi santificada, del consumo de drogas.

Ciertamente, aparte del diseño de producción, hay algunas cosas interesantes. Es original la broma recurrente sobre la sonrisa en las fotos antiguas o las menciones a Jane Austen y al universo friki. Algún guiño cinéfilo realmente inesperado causa verdadera sorpresa y alegría y… poco más.

La presencia de Liam Neeson y, sobre todo, de una inmensa Charlize Theron, da más pena que otra cosa ya que parecen adultos a los que les han condenado a vigilar un campamento de adolescentes descerebrados. Espero que al menos les pagaran bien y los dejaran con ganas de hacer una próxima película normal.

Firma: Esther Rodríguez

ficha técnica

Director: Seth MacFarlane

Guionistas: Alec Sulkin, Seth MacFarlane, Wellesley Wild

Intérpretes: Amanda Seyfried, Charlize Theron, Liam Neeson, Sarah Silverman, Seth MacFarlane

Género: -

País: EE.UU.

Fecha estreno: 04/07/2014

Lenguaje: Vulgar

Público

+18 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

El lejano Oeste es un lugar peligroso. Uno puede morir por disparos, mordeduras de serpiente, enfermedades o cualquier otro tipo de desgracia. Eso lo sabe muy bien Albert, propietario poco hábil de una granja de ovejas, y por eso quiere irse hacia la costa.

Cuando su novia le abandona y parece el momento propicio para emigrar, la llegada de una hermosa y enigmática mujer le hará replantearse su idea, aunque eso suponga enfrentarse al más temible pistolero de todo el estado.

Título original: A million ways to die in the West

País: EE.UU.

Duración: 116'

Fecha producción: 2014

Distribuidora: Universal Pictures

Color: Color

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