La Pasión de Cristo

Análisis

Esta radicalidad está presente en otros aspectos de la película, como el tipo de representación que hace de esos acontecimientos. En este caso, el realismo crudo y directo caracteriza todo el relato. Desde la angustia en el Huerto de los Olivos, hasta la tristeza por la traición, pasando por las burlas e injurias, y los dos tramos más violentos del film -la flagelación y la crucifixión-, el guión respira verismo como pocas películas lo han conseguido.

Sin embargo, Mel Gibson no dibuja un panorama descarnado, sino que, precisamente, personajes como la Virgen María o María Magdalena, San Juan, la Verónica o el mismo Simón de Cirene, sin olvidar a la mujer de Pilatos, entre otros, dan paso a la ternura y a los sentimientos de humanidad frente a la divinidad “maltratada”.
 
Esto desacredita las acusaciones de violencia gratuita que ha recibido el film, por un sector minoritario y seguramente interesado de la crítica. Prácticamente la totalidad de los hechos que narra la película se presentan con la objetividad de los Evangelios, tal y como fueron, duros y violentos, pero reales. Quizá algún detalle -como el cuervo- de propia cosecha del director pueda ser más discutible, pero entra dentro de la libertad estilística de todo cineasta.

Junto a la belleza de la fotografía de Caleb Deschanel -que produce escenas casi pictóricas-, destaca el maestro uso del punto de vista subjetivo en el guión. Éste se ve salpicado por flash backs de los diversos personajes, incluido el propio Jesús, que unen afectiva y teológicamente el presente con el pasado; en esta línea son magistrales los recuerdos de Jesús sobre la última cena mientras es crucificado. No hay que olvidar tampoco el trabajo de los actores, en especial el de Maia Morgenstern, como la Virgen María, y James Caviezel, que supera con creces la difícil prueba de representar a Cristo.

Frente a las acusaciones de antisemitismo hay que decir algo, no porque el film inspire a ello, sino porque ha formado parte de la citada campaña de opinión pública para desprestigiar esta producción. El hecho de que parte de las autoridades judías del momento -las religiosas (Sanedrín) y políticas (Herodes)- buscaran la muerte de Jesús o no hicieran nada por salvarlo es algo que sucedió. Como también sucedió, y se muestra en el film, que algunos de ellos no estaban de acuerdo, como Nicodemo (miembro del Sanedrín), Simón de Cirene o varias personas que le salen al paso en su camino al Calvario.

Si se dice que es antisemita, también sería antiromana, o, por ejemplo, La lista de Schindler sería antialemana. Si en el prólogo del film se cita específicamente a Isaías con estas palabras:, “Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molidos por nuestras culpas; y, con sus llagas, hemos sido curados”, será por algo. Precisamente, en esa línea va la intención de Gibson con la película, en la que ha puesto gran parte de su tiempo, pasión, dinero y alma (algo poco frecuente en esta marcro-industria comercial del cine): mover, golpear, inspirar al espectador para que se enfrente a lo que alguien hizo por él hace unos 2000 años.

Firma: Redacción

Extras DVD:

  • Audio: arameo, latín, hebreo
  • Subtítulos: inglés, castellano

ficha técnica

Director: Mel Gibson

Guionistas: Benedict Fitzgerald, Mel Gibson

Intérpretes: James Caviezel, Maia Morgenstern, Mattia Sbragia, Monica Bellucci, Rosalinda Celentano, Sergio Rubini

Género: Drama

País: EE.UU.

Fecha estreno: 02/04/2004

Lenguaje: Coloquial

Público

+16 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

El film, que consiguió hacer sombra -en la prensa- a la entrega de los Oscar 2003 y que recaudó 264 millones de dólares en 20 días sólo en norteamérica, se ha convertido en la película del año, no sólo por motivos de taquilla.

La Pasión de Cristo relata las últimas 12 horas de Cristo, marcadas por su Pasión y Muerte. Su guión, según su propio autor y director, quiere ser fiel a los relatos de los evangelios y acercar al espectador a ese momento que marcó para siempre la historia de la humanidad. Para ello, Mel Gibson ha optado por algo muy arriesgado y casi único en la historia el cine: filmar una película en una, mejor dos, lenguas muertas, el arameo y el latín.

No cabe duda que el riesgo ha valido la pena, ya que -ayudados por los subtítulos- el espectador se sitúa perfectamente en la cultura, la sociedad y ambiente que rodearon la figura e historia de Jesús de Nazaret.

Título original: The Passion of the Christ

País: EE.UU.

Duración: 127'

Fecha producción: 2004

Distribuidora: Entertainment One

Color: Color

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