Una amable historia basada en hechos reales que se narra en tres capítulos y, pese a buscar una emoción forzada, brilla como un ejercicio de empatía y una película repleta de valores, reflexiones y concienciación.
En 2019, Ousman Umar, fundador de la ONG Nasco, escribió Viaje al país de los blancos, una novela en la que relata sus vicisitudes para llegar a España desde Ghana. Siete años después, Dani Sancho recoge su testimonio en una solvente adaptación que traduce los siete capítulos del libro en tres partes claramente diferenciadas y cuenta con el propio Ousman para actuar en la versión adulta de sí mismo y como narrador en voz en off.
La película se presenta como una coming of age donde la cuestión migratoria tiene un fuerte componente transformativo y de concienciación. Aunque parece tener una voluntad de acercarse a una suerte de cine social, queda bastante lejos de obras como las de Ken Loach y los hermanos Dardenne dado que rehúye cierta naturalidad y sucumbe a los mismos maniqueísmos que producciones como Adú o Mediterráneo. En esa puesta en escena más forzada, el film se amolda a un guion de estructura fácil, donde se peca de verbalización y mensajes trillados, un tono algo edulcorado, un clásico acompañamiento instrumental para compeler al espectador a emocionarse y un desorden cronológico que aspira a mayor efectismo dramático.
Dicho esto, Viaje al país de los blancos ofrece un visionado ligero que no se hace pesado y apela a un amplio público. Funciona como una eficaz cinta de sensibilización sobre la inmigración y su actitud amable, optimista y esperanzadora la configuran como una perfecta propuesta escolar. Además, la historia aboga por valiosos matices en favor de la generosidad, las segundas oportunidades o la reflexión del sentido de la vida y las desigualdades que existen en el presente.
En resumen, una película de emoción forzada que compensa sus excesos con modelos ejemplares, valiosos mensajes y un espíritu empático reforzado por las interpretaciones del joven Benjamin Kakraba y la veterana Emma Vilarasau.
Firma: Yoel González
Ousman Umar es un joven ghanés, curioso y soñador, que decide abandonar su aldea para descubrir aquel lugar que, desde pequeño, ha despertado su interés y al que todos llaman “el país de los blancos”. Tras una travesía de varios años marcada por traumáticos obstáculos, llega a Barcelona donde se encuentra con una realidad muy distinta a la que había imaginado. Sin embargo, su difícil adaptación da un giro esperanzador cuando Montse aparece en su vida, lo acoge y le ayuda a construir el futuro que siempre ha soñado. Así, comienza un viaje transformador que lo llevará mucho más lejos de lo que jamás imaginó.