Una sensible historia de amor marcada por el difícil contexto sociopolítico. La sintonía entre los protagonistas, la construcción de la intimidad y los momentos luminosos elevan un film que va más allá del mero romance.
La trayectoria documental del director libanés Cyril Aris se vislumbra desde el arranque de su primer largometraje de ficción. La secuencia introductoria de Un mundo frágil y maravilloso sumerge al espectador en medio de un hospital sacudido por los bombardeos a la ciudad, mientras que Nino y Yasmina nacen durante este convulso contexto y, sin saberlo, sus vidas quedan entrelazadas desde entonces. Justo después, antes de iniciar propiamente la narración, se presenta un montaje con ese tono documentalista e informativo que expone el contexto sociopolítico del Líbano.
No resulta banal que el realizador decida iniciar así el metraje, puesto que el romance entre los dos protagonistas viene marcado por el entorno y las circunstancias, cada vez más complejas. Los miedos generacionales y el estado de la nación marcan la desesperanza que afecta tanto al futuro colectivo como al individual. Desde el guion, esto se va sembrando lentamente y golpea con fuerza a partir del punto de inflexión que supone la llegada de Amal en la vida de ambos. Mientras que la primera parte posee un tono más luminoso y recurre al humor –casi acercándose a la comedia romántica–, a partir de la segunda mitad el tono se oscurece –marcado por esa crisis económica nacional– y se muestra la lucha por hacer prevalecer el amor cuando parece que no hay salida.
Esta mezcla entre drama romántico y social aporta cierta frescura a una película que, pese al duro trasfondo, realiza una bella exploración de la evolución de una pareja y configura la intimidad de forma inteligente. Esta se forja a partir de los detalles y los elegantes primeros planos con miradas con las que los propios protagonistas se comunican. Además, la inocencia de los flashbacks –recurso que se utiliza para explorar la infancia compartida entre Nino y Yasmina– aportan cierta dulzura y equilibrio al relato.
Un mundo frágil y maravilloso se revela como, al igual que su título indica, una obra con un tono entre lo poético y lo naturalista. Asimismo, todo ello se ve reforzado por la química entre Mounia Akl y Hasan Akil, capaces de transitar las distintas emociones que atraviesa su amor desde su niñez, pasando por su tierno reencuentro años después, hasta las dificultades de un matrimonio marcado por lo interno y lo externo. En definitiva, se agradece que el film busque ir más allá y lo haga con sensibilidad.
Firma: Yoel González
Nino y Yasmina nacieron el mismo día, mientras Beirut se encontraba sacudida por las explosiones y los bombardeos. A pesar de su breve noviazgo durante la etapa escolar y su posterior separación, sus caminos se vuelven a cruzar en la adultez y ambos continúan su romance incompleto. Sin embargo, él sueña con quedarse en Beirut, pero ella solo piensa en emigrar y encontrar un futuro mejor en el extranjero. Mientras el país se va agrietando lentamente, la pareja deberá decidir si apostar por su amor o poner punto final a una historia destinada, quizás, a divergir por caminos distintos.