Con Tres adioses, Isabel Coixet firma una adaptación vitalista que conmueve al espectador y lo invita a dejarse sorprender por el día a día sin miedos. Alba Rohrwacher hipnotiza y conmueve con su papel protagonista.
Isabel Coixet se embarca en su primer largometraje en italiano a partir de una adaptación de la novela de Michela Murgia, Tres cuencos. En ella, doce relatos de historias que apelan a experiencias y temáticas profundamente humanas se van entrelazando y encontrando resonancias entre ellas. No obstante, la directora española concentra todo el guion en la historia de Marta y agrupa en ella los puntos en común de la docena de cuentos.
Tres adioses se postula como un drama romántico, con momentos cómicos y evocadores, que navega, sobre todo, en temas como la enfermedad, la muerte y el desamor. Sin embargo, estos los recoge desde una mirada sumamente vitalista que anima a relativizar los problemas de la vida y a que cada uno se reencuentre con el sentido de su propia vida. Con esa escena de los estorninos que abre y cierra el film, junto con ese “deja de preocuparte por estupideces” que se sentencia en una de las escenas del metraje, Coixet refuerza una mirada en contra de los “¿por qué?” y en busca de simplemente dejarse llevar para vivir plenamente.
Entre flashbacks grabados como instantes analógicos y un encuadre 4:3 que refuerza la soledad y los rostros de los personajes, en la película destaca también esa importancia de la comida como elemento simbólico. Al igual que con su serie Foodie love, lo gastronómico se convierte en un elemento que refleja el transcurso emocional de los personajes, porque como uno de ellos apunta, “las personas somos lo que comemos”.
Mientras se acompaña a Marta por las calles de Roma -que se convierte en un personaje más-, Tres adioses va derivando hacia una segunda parte más verbalizada que, aun así, enaltece la importancia de las relaciones humanas, el impacto que dejamos en nuestros seres queridos y los vínculos más allá de lo meramente romántico. Y, entre todo esto, la hipnótica interpretación de Alba Rohrwacher ofrece consistencia a toda la película, en un papel vulnerable y esperanzador que termina conectando –entres contradicciones y cambios– con la audiencia.
Firma: Yoel González
Tras una aparente discusión insignificante, Marta y Antonio deciden terminar su matrimonio. Esto la sume en una soledad, un silencio y una tristeza que comienzan a quitarle el apetito. Sin embargo, pronto descubre que hay una cuestión de salud tras esa desgana. Cuando la verdad es diagnosticada, Marta comienza una apasionada transformación que la anima a vivir sin miedos, a dejarse llevar más y a explorar facetas de sí misma que no hubiera imaginado.