Este thriller histórico destaca notablemente dentro del mosaico de historias de la IIGM. Con buen pulso narrativo y un virtuoso manejo de la tensión, Anthony Maras no necesita de grandes dosis de acción para ofrecer un film vibrante.
Anthony Maras vuelve a construir un thriller histórico con un pulso certero y sin necesidad de un aluvión de escenas de acción para resultar vibrante. Tiempo de victoria adapta la obra teatral de David Haig –quien participa aquí como co-guionista– con gran acierto puesto que logra convertir lo concreto (la meteorología) en un asunto de interés para el público general y así acercar una historia desconocida ocurrida durante un contexto ampliamente explorado como es la Segunda Guerra Mundial.
El argumento traslada al espectador seis semanas después de la catastrófica Operación Tigre –un ensayo militar en el que fallecieron muchos soldados jóvenes– y a tan solo 72 horas del conocido Día D. Por un lado, se encuentra James Stagg (Andrew Scott), meteorólogo de las Fuerzas Aéreas británicas, quien debe dejar sola a su mujer embarazada para ayudar a perfilar el arranque de la crucial Operación Overlord. Por otro lado, se exploran las devastadoras consecuencias de la guerra y el sentimiento de culpa a través del general Eisenhower (Brendan Fraser) en un momento de absoluta presión para el devenir de la humanidad.
Tiempo de victoria no se trata de un biopic como tal, ya que el peso narrativo recae sobre todo en unos hechos históricos ensalzados con cierto tono épico y una emoción intencionalmente musicalizada. La película no cuenta con grandes dosis de acción, sino que se construye en base a una tensión a contrarreloj y a las dudas de un pronóstico decisivo. Aquí todo ocurre en los despachos militares, alejado de los campos de batallas salvo en escenas puntuales, como el desembarco de Normandía, en los que se incluye material de archivo restaurado para afianzar la veracidad de lo narrado.
Con un montaje acertado, esas dosis entre lo dramático y la tensión del trasfondo atrapan al espectador y lo acompañan, sin darle respiro, de principio a fin. A pesar de que el desenlace se conoce, Anthony Maras muestra un virtuoso manejo para no provocar que el interés decaiga en ningún momento y se sustenta en una coralidad de personajes interpretados por un solvente reparto.
Firma: Yoel González
Inglaterra, 1944. Quedan 72 horas para el día D y solo hay un factor que mantiene en vilo a los ejércitos ya preparados: el tiempo. Ante la amenaza de unas condiciones climáticas adversas y con la culpa del fracaso de la Operación Tigre, el general Dwight D. Eisenhower decide solicitar los servicios del capitán James Stagg, un renombrado meteorólogo de las Fuerzas Aéreas británicas. De la noche a la mañana, Stagg se verá con la responsabilidad de presentar un pronóstico trascendental para la historia y, en base a este, Eisenhower deberá tomar la decisión de tirar adelante una misión que no se puede permitir más retrasos y que determinará el desenlace de la Segunda Guerra Mundial.