La cuarta entrega del Spider-man de Tom Holland mantiene la calidad de su predecesora. Con un enfoque más introspectivo, cuenta con buenas dosis de acción y humor, a la par que ofrece esperanza frente a la soledad.
Si obviamos el aspecto más nostálgico que convirtió a Spider-man: no way home en una de las mejores películas del arácnido para los más fieles seguidores, nos encontramos con que Spider-Man: brand new day es una digna sucesora a su altura. Tras sus pasos marvelitas con Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos y la serie de Wonder Man, Destin Cretton toma el relevo de Jon Watts para presentar una historia más oscura, madura e introspectiva del personaje.
Con un montaje ágil, el argumento parte del punto en el que se quedó la tercera y avanza a lo largo de cuatro años, en los que Peter Parker pasa a ser un adulto y debe lidiar con la pérdida (y el olvido) de sus seres queridos. Se agradece, al fin, una aventura en la que no necesite ponerse bajo el manto de ningún tutor de la talla de Tony Stark o Doctor Strange. La cinta mantiene una acción vertiginosa, con destacables secuencias acrobáticas y enfrentamientos memorables reforzados por unos perfectos efectos visuales. Si bien encuentra cierta irregularidad en la evolución de sus últimas partes y abusa del flashback para intensificar el considerable componente emotivo del relato, finalmente consigue sobreponerse a ello con eficiencia.
De forma esperable, Spider-Man: brand new day mantiene cierta unidad con el universo de Marvel al incluir varios cameos. En general, se incorporan con solvencia y aquellos algo más forzados, como en el caso de la presencia de uno de los Nuevos Vengadores, consiguen configurarse como un aliciente cómico bien encajado en el conjunto. Por su parte, la incorporación de Liza Colón-Zayas como la inspectora DeWolff supone un claro acierto pues, no solo resulta coherente para esa primera parte marcada por un tono policíaco, sino que dota de mayor humanidad a la narración y de esa figura maternal perdida al mundo ensombrecido del arácnido.
Argumentalmente, el film rompe con esos patrones de superhéroe contra villano, mientras que completa la aventura con conflictos internos del personaje: la necesidad de lidiar con su pasado turbulento y sus consecuencias trágicas, así como las mutaciones que comienza a experimentar en su naturaleza. Ese cambio de tono más sombrío permite poner el foco en la soledad, los efectos dañinos que esta puede ocasionar y la importancia de contar con una red de apoyo para hacer frente al dolor, la tristeza y el trauma que cada uno puede llevar dentro. En este sentido, la inclusión de Punisher –quien roba cada escena en la que aparece con sus formas bruscas– y del personaje de Sadie Sink ayudan a ahondar en ese tema, esbozar sus distintas aristas y mostrar un esperanzador futuro para salir colectivamente de ahí.
En resumen, Spider-man: brand new day es un estimulante, entretenido y conmovedor título que sigue extendiendo las aventuras del personaje creado por Stan Lee sin mostrar signos de desgaste. Y, nuevamente, vuelve a probar que Tom Holland nació para el papel.
Firma: Yoel González
Desde que Doctor Strange lanzó su hechizo y todo el mundo borró de su memoria a Peter Parker, el joven arácnido se ha visto obligado a dejar atrás a sus seres queridos y a pasar a la adultez completamente solo. Poco a poco, se ha hecho de nuevo un hueco en el corazón de los neoyorquinos al ayudar a combatir el crimen y a proteger sus calles. Sin embargo, cuando la presión crece y el trauma no parece desaparecer, su cuerpo comienza a sufrir unas mutaciones que amenazan su vida. Todo ello mientras una serie de crímenes contra infraestructuras de Control de Daños le ponen en alerta sobre una poderosa amenaza.