Steven y Sabrina Gunnell dirigen esta docuficción sobre el Sagrado Corazón. Con un buen guion, este delicado filme combina una mirada histórica con testimonios impactantes de quienes han hallado en el Corazón de Jesús la fuente de ese amor inagotable que tanto buscaban.
El matrimonio formado por Steven y Sabrina Gunnell escribe y dirige esta docuficción sobre el Sagrado Corazón de Jesús, tras varias producciones con temática espiritual y enfoque cristiano. Pero la diferencia con el resto de sus anteriores proyectos es que este nuevo filme ha sido un éxito en taquilla tanto en Europa como en Estados Unidos.
En un siglo donde abundan las rupturas en las relaciones, las crisis de identidad y las heridas afectivas, marcadas por una cultura de lo líquido, Sagrado Corazón muestra tanto a creyentes como a no creyentes que existe una fuente inagotable de la que mana un amor infinito, que arde de amor por los hombres y que, al mismo tiempo, sufre la soledad y el abandono cuando estos no le aceptan. El Sagrado Corazón es así no solo un símbolo del Amor Misericordioso, “una inundación de amor que cubre y sana el mal”, sino que es un corazón de carne que ama a cada persona con locura y sufre hasta haber derramado la última gota de sangre en la Cruz.
La estructura narrativa combina escenas ficcionadas de la santa francesa del siglo XVII, Margarita María de Alacoque –quien tuvo revelaciones directas de Jesús mostrándole sus llamas amorosas–, junto a múltiples rostros que se han encontrado con Jesús en la actualidad y han hallado paz tras ese encuentro. Así, el documental refleja bien la historia de esta devoción, desde sus inicios, antes de las revelaciones, hasta después de ellas. Consecuentemente, da a conocer la magnitud y el impacto que tiene “vivir en ese corazón”, “escuchar sus latidos” como lo hizo el apóstol Juan en la Última Cena o “sentir el consuelo” que nada ni nadie puede dar de la misma manera.
Con una dirección de arte muy cuidada, que refleja con mimo los encuentros en el monasterio, en la capilla de la Adoración de Paray-le-Monial donde Margarita María hablaba con Jesús, u otros momentos de su vida, la película se recoge en una estética bellísima. Paralelamente, los testimonios —un chico con la enfermedad de Duchenne, un matrimonio alejado de Dios, un cantante mexicano, un hombre metido en las drogas, una futbolista, etc.—, junto a expertos en el tema, aportan esa voz actual y documental que combina bien con la trama principal y las secundarias, más centradas en la dimensión histórica.
Estos relatos de sanación podrán servir como inspiración para muchos espectadores, con o sin fe, porque son profundamente humanos y en ellos se percibe el deseo de amor que llevamos dentro: todos deseamos ser amados infinitamente. Y, como dice uno de los expertos, «solo podemos dar lo que primero hemos recibido». Y eso es lo que viene a mostrarle Jesús a Margarita María: que todos somos infinitamente amados por Él y que “nada es jamás irreparable”.
Hay dos elementos que ayudan a hilar cada testimonio con el recorrido histórico. Uno es el elemento sonoro de los latidos del corazón que aparecen en cada rostro testimonial; el otro, un elemento visual: una cita de un Padre de la Iglesia o de un santo sobre el Corazón de Jesús que enmarca cada testimonio. Una de ellas es aquella tan famosa de san Agustín: “Nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti”.
Sagrado Corazón dejará huella: cautivará por la delicadeza que destila; y, seguramente, cualquier sector de la audiencia hallará una forma de redención única en el corazón del que emanó agua, porque ya no quedaba sangre cuando Longinos le clavó la lanza en el costado para cerciorarse de que estaba sin vida.
Firma: Rocío Montuenga
Una docuficción que recorre la historia del Sagrado Corazón de Jesús y se acerca a su mensaje de amor infinito e incondicional. A través de la recreación histórica y de testimonios actuales de conversión y sanación, muestra cómo este corazón sigue siendo para muchos una fuente de consuelo, esperanza y transformación.