Phil Lord y Christopher Miller debutan en la ciencia ficción con una ambiciosa odisea espacial, envolvente visualmente, pero de ritmo denso para quienes no dominen el género. Ryan Gosling sostiene el metraje con maestría.
Al ver Proyecto Salvación resulta inevitable evocar otros grandes títulos que nos han llevado a surcar el espacio. Desde los años 60, con 2001: Odisea en el espacio, la ciencia ficción ha construido un imaginario lleno de viajes interestelares, naves desafiando el vacío y encuentros con formas de vida fascinantes. Películas como Armageddon, Star Trek, Interstellar o la icónica saga de Star Wars han alimentado esta tradición, para invitarnos a explorar lo desconocido y a conectar con lo que hay más allá de nuestro planeta. Siguiendo esta estela, Phil Lord y Christopher Miller debutan en la ciencia ficción con una ambiciosa propuesta —adaptación de la novela de Andy Weir— de más de 156 minutos que, para un espectador no habituado al género, puede resultar densa en algunas escenas. Sin embargo, dentro de su terreno, la propuesta destaca por varios motivos.
En primer lugar, por cómo logra mantener un humorístico, combinando ciencia y entretenimiento con eficacia. En segundo lugar, por su cuidado apartado visual, especialmente en el diseño de las naves: desde el Ave María, donde se encuentra Ryland Grace, hasta la imponente estructura alienígena en la que habita Rocky, la criatura con la que el protagonista desarrolla una entrañable amistad, que recuerda sin duda a E.T..
La película también brilla por su estructura narrativa, que alterna con acierto entre la odisea espacial y el pasado de Ryland como profesor, una decisión que aporta dinamismo al conjunto. Destacan además sus guiños cinéfilos —como la referencia a Rocky— y una banda sonora que acompaña los temas tratados e incluye canciones como Two of Us de The Beatles, Rainbows de Dennis Wilson, Gracias a la Vida de Mercedes Sosa o Pata Pata de Miriam Makeba. Esta selección refuerza, de manera sutil, el equilibrio entre humor y drama. Por último, el metraje transmite valores universales: el espíritu de superación, el altruismo, la importancia del conocimiento científico como herramienta de supervivencia, el trabajo en equipo y la comunicación como vía para combatir la soledad. Todo ello en una historia con pocos personajes que se sostiene sobre la interpretación de Ryan Gosling, quien demuestra su capacidad para conectar emocionalmente con el espectador incluso en la inmensidad del vacío espacial.
La interpretación de Sandra Hüller, más contenida, tiene su propósito narrativo: encarna la conciencia científica y ecologista frente a la desaparición del Sol, alentando al Dr. Grace a emprender la odisea espacial y a ver más allá de su presente por el bien de la humanidad. Su interpretación cantando la balada Sign of the Times de Harry Styles, reinterpretada con dulzura, aporta la calidez humana necesaria en un universo frío, lleno de noches infinitas, soledad y naves que surcan el cosmos.
Dicho esto, Proyecto Salvación arranca con gran fuerza, pero pasada la primera hora el ritmo decae, y la trama del descubrimiento y la amistad con Rocky se vuelve pausada hasta llegar incluso a percibirse repetitiva. Aun así, es admirable cómo Lord y Miller consiguen narrar con fidelidad y creatividad la relación entre un astronauta y una roca alienígena hasta trascender la historia científica y acabar explorando temas humanos universales: tanto la necesidad de conexión y amistad como la lucha por un ideal que trasciende el propio ser.
Firma: Rocío Montuenga
Ryland Grace es un profesor de ciencias que prefiere la tranquilidad del aula a los grandes escenarios. Apasionado por despertar la curiosidad de sus alumnos, disfruta planteando preguntas desafiantes. Sin embargo, su pasado académico es poco común: su brillante doctorado exploraba la posibilidad de que la vida pudiera existir sin depender del agua.
Cuando el Sol comienza a apagarse y amenaza con provocar la extinción de la humanidad, las autoridades recurren a Grace, cuyo peculiar campo de estudio podría ser clave para comprender el fenómeno. Pronto descubren que una estrella lejana parece ser inmune a la misteriosa plaga y la única opción es enviar una misión hasta ese sistema en busca de respuestas.
Contra su voluntad, Grace es elegido para liderar esta odisea espacial. A años luz de la Tierra, emprenderá un viaje en el que deberá enfrentarse a lo desconocido, poner a prueba sus conocimientos y confiar en su creatividad para sobrevivir. En medio de la inmensidad, además, encontrará un inesperado aliado que cambiará su forma de entender la vida y el universo.