Llega la segunda parte del filme de brujas que conquistó al público en los años 90. Magia y romance vuelven a darse la mano con Nicole Kidman y Sandra Bullock, que retoman sus icónicos personajes treinta años después.
Casi treinta años después, llega la secuela de Prácticamente magia, aquel filme que cautivó al público por su lograda combinación de magia y romance.
Susanne Bier dirige una cinta que sabe combinar con acierto comedia y romance, los dos grandes pilares de la historia. El resultado es una propuesta muy entretenida, que alterna diversión, risas, momentos dulces y románticos con algunos pasajes más dramáticos. La trama mantiene el interés y, además, juega con la nostalgia de quienes disfrutaron de la película de los 90. El gato negro, las tías solteras, la taza de café con la cuchara moviéndose, la magia desbordante de las Owens o aquella inolvidable escena de los paraguas volando desde el balcón hasta el jardín son algunos de los guiños que recupera para reconectar con el espíritu de la original.
Pero, sin duda, quienes brillan son Nicole Kidman y Sandra Bullock. El fabuloso tándem vuelve a funcionar a la perfección: Kidman encarna a la hermana más desenfadada, espontánea y sin reparos a la hora de utilizar la brujería en el mundo mortal, mientras Bullock interpreta a una Sally más contenida, empeñada en protegerse y proteger a sus hijas para no volver a sufrir otra pérdida. Ambas desprenden una enorme química y consiguen arrancar numerosas sonrisas, al tiempo que transmiten uno de los mensajes más bonitos del largometraje: el amor fraternal puede convertirse en una fuerza extraordinaria. Las hijas también están a la altura, especialmente Joey King, que aporta frescura y personalidad al conjunto.
Porque, más allá de la aventura para romper un hechizo que lleva generaciones golpeando a esta familia de brujas, Prácticamente magia 2 habla de la unión familiar, el sacrificio por el otro y el amor incondicional entre hermanas. También reivindica la resiliencia, la fidelidad a la propia identidad y la necesidad de soltar ciertas rigideces que, muchas veces, adoptamos para protegernos del sufrimiento. Una producción romántica, divertida y luminosa que, sin grandes pretensiones, busca recuperar la magia de antaño y dejar en el espectador una agradable sensación de alegría y esperanza.
Firma: Rocío Montuenga
Desde generaciones atrás, la familia Owens vive bajo una maldición que les impide enamorarse: todo aquel que recibe su amor eterno acaba muriendo. Una verdadera tragedia que dejó a Sally viuda y con dos hijas, mientras Gilly permaneció soltera junto a sus excéntricas tías Franny y Jet. Esta peculiar familia de brujas había prometido no volver a utilizar la magia y mantener su secreto a salvo de las niñas. Sin embargo, cuando Antonia y Kylie crecen, el amor vuelve a llamar a su puerta. Kylie se enamora de Gideon y deberá afrontar las consecuencias de ser una Owens. Junto a su madre, su tía Gilly y sus tías abuelas, emprenderá entonces una aventura mágica para tratar de romper definitivamente el maleficio.