Este biopic sigue la estela de otros recientes sobre estrellas de la música contemporánea. Sin embargo, el desequilibrio entre drama y música, junto a un cuestionable maquillaje, deslucen el entretenido resultado final.
Hace ocho años Bryan Singer, con su Bohemian Rhapsody, abrió la puerta a un renacer de las películas sobre estrellas de la música contemporánea. Desde entonces han pasado por la gran pantalla Elton John, Elvis, Neil Diamond o Bruce Springsteen. Ninguno de estos biopics alcanzó, como obra cinematográfica, lo conseguido por los realizadores que acercaron Queen a los espectadores del siglo XXI.
Con estos antecedentes, no podía tardar el desembarco de Michael Jackson en los cines aunque tampoco esta vez sus creadores acaban de elaborar un trabajo fílmico de calidad. De la mano del veterano Antoine Fuqua, el guion repasa el origen familiar y musical del que se convertiría, con todo mérito, en el rey del pop. La experiencia explosiva de Fuqua (The Equalizer, Shooter, Objetivo: la Casa Blanca…) aporta a esta película la adrenalina y el efectismo suficiente para motivar al espectador y que se emocione con la música, el baile y las escenografías del cantante. Claramente estos momentos son lo mejor del film y en este acierto se encuentra su principal error: las actuaciones musicales duran demasiado para un trabajo que, supuestamente, no es ni un documental ni un conjunto de videoclips. El espacio dedicado a la dramatización de la biografía del cantante (interpretado por su sobrino, Jaafar Jackson) queda reducido y muy pobre en comparación con el resto. El equilibrio entre drama y música alcanzado con maestría por Bryan Singer y Queen, no se repite en el caso del pequeño de los Jackson.
No me resisto tampoco a comentar mi sorpresa ante lo extraño, por decirlo sutilmente, del maquillaje y peluquería. Parece hecho por aficionados y da una impresión de falsedad o falta de presupuesto que desdice del conjunto del film.
Y a pesar de todo lo dicho Michael es una película totalmente recomendable y, como siempre, merece la pena pagar para verla en pantalla grande. Cualquier carencia que podamos comentar se compensa con el disfrute de admirar al genio musical encarnado en el cuerpo de su sobrino.
Firma: Esther Rodríguez
Michael es el pequeño del grupo musical “Los Jackson Five”. Los cinco hermanos, impulsados, y obligados, por su padre, ensayan sin descanso para poder dedicarse a la música y salir de la pobreza. La genialidad de Michael les hará lograr la fama y por ello su padre impedirá que Michel emprenda su carrera en solitario.