Una original reflexión sobre las grietas de la familia y la sociedad contemporánea, basada en conductas amorales y la mentira, que termina lastrada por una representación ambigua y excesivamente obscena.
Marielle lo sabe todo parte de una premisa tan original como sugerente: una adolescente adquiere la capacidad de conocer los secretos más íntimos de sus padres y, a través de ello, poner al descubierto las grietas de la familia. El filme, intencionadamente, plantea cuestiones interesantes y muy actuales sobre la sinceridad en las relaciones, el desgaste del matrimonio y las contradicciones morales de los adultos contemporáneos. Sin embargo, su mirada crítica hacia la sociedad termina diluyéndose en una representación excesivamente vergonzosa de la sexualidad y de las desagradables conductas de sus personajes.
En su afán por mostrar el matrimonio como un espejo de las miserias y frustraciones de nuestro tiempo, Marielle lo sabe todo recurre con demasiada frecuencia a situaciones incómodas, obscenas y, en ocasiones, gratuitamente provocadoras. La película parece confundir la incomodidad con la exploración de los temas que quiere criticar y, consecuentemente, muchas de sus escenas buscan el impacto antes que la verdadera reflexión. Así pues, su discurso sobre las rupturas familiares y las conductas amorales podría haber sido mucho más incisivo y eficaz con un mayor ingenio y una aproximación algo menos insistente en lo escabroso.
A ello se suma un guion que, en varios momentos, deriva hacia terrenos oníricos, desconcertantes y difíciles de interpretar. Las escenas de Marielle, envueltas en primeros planos y estallidos de colores chillones que rozan lo esotérico, introducen un tono que se percibe desencajado con el resto del relato. Todo ello envuelve una propuesta que aspiraba a convertirse en una aguda disección de los cimientos de la familia contemporánea, pero que acaba lastrada por una cuestionable puesta en escena y una ambigüedad en sus posicionamientos ideológicos y temáticos.
Firma: Rocío Montuenga
Julia y Tobías parecen tener la vida bajo control: una bonita casa, una familia ejemplar y una relación en apariencia sólida. Sin embargo, todo cambia cuando su hija Marielle desarrolla de forma repentina habilidades telepáticas que le permiten ver y escuchar todo lo que hacen y piensan sus padres. Incapaces de seguir ocultando sus secretos y mentiras, el matrimonio se verá abocado a un incómodo juego manipulador que pondrá a prueba los cimientos familiares.