Esta entrañable propuesta de misterio es una grata sorpresa y una excelente opción para montar un plan en familia. Equilibrada y con un reparto desenfadado, la investigación también deja espacio para mensajes positivos.
En otoño de 2006, Leonie Swann irrumpió en el panorama literario alemán con un debut que acabó siendo un bestseller y traspasó fronteras. Veinte años después, Craig Mazin –responsable de grandes series como Chernobyl y The Last of Us– firma el guion de la adaptación de Las ovejas detectives y Kyle Balda toma las riendas de la dirección. A través de esta, el realizador recupera y emula la simpatía de algunas de las producciones animadas que forman su filmografía como Los minions o Gru 3: mi villano favorito.
La historia se centra en un sencillo whodunit –subgénero clásico del thriller policíaco en el que se intenta destapar la culpabilidad de un asesino oculto entre un grupo de sospechosos–. Sin embargo, aquí se cuenta con el giro original de que son un grupo de ovejas parlantes las que ayudan en la investigación –un poco como el pequeño Detective Conan ayuda al torpe Kogore Mouri en sus múltiples casos–. Asimismo, el film acierta completamente al mostrarse autoconsciente de sus referentes, ajustarse a normas sencillas (y archiconocidas) de otras producciones de misterio y afianzarse sobre un ritmo ágil que no cede ante un relleno innecesario.
El carácter reconocible del argumento y el uso de patrones, que rehúyen tópicos herméticos, favorecen un visionado entrañable. Además, el largometraje se ve reforzado por la combinación de un rebaño de ovejas muy logrado en cuanto a efectos visuales, la inclusión de un humor que no se abandona a chascarrillos fáciles y un reparto en el que, tanto los veteranos –de la talla de Hugh Jackman o Emma Thompson– como los rostros jóvenes –de Nicholas Galitzine o Molly Gordon, por ejemplo–, se muestran cómodos y desenfadados.
Al igual que recientemente consiguió Rian Johnson con su saga de Puñales por la espalda, Las ovejas detectives es una grata sorpresa que revitaliza el subgénero del whodunit, pero esta vez lo hace para un público más amplio. La película resulta en una amena propuesta familiar que entretiene tanto a grandes como a pequeños. Y mientras se va siguiendo la investigación, esta da igualmente pie a recoger valiosos mensajes en favor de la inclusión, de la importancia de pertenencia a un grupo y del trabajo en equipo, e incluso ofrece ejemplos positivos sobre cómo abordar temas complejos como la muerte.
Firma: Yoel González
En el pequeño pueblo de Denbrock, George Hardy ha encontrado cierta tranquilidad en su vocación como pastor y su entrega a su querido rebaño, al que cada noche les lee en voz alta una novela policíaca. Cuando un día George aparece muerto, las ovejas son las únicas convencidas de que se trata de un asesinato. Por ello, tres de ellas, Lily, Moople y Sebastian, irán más allá de su pasto conocido para ayudar al torpe agente Tim Derry a resolver el caso.