Una «dramedia» que gira en torno a un debate entre adultos que estalla en la época más entrañable del año: la Navidad. Con un reparto sólido, la película esconde, tras su humor, un conflicto mucho más profundo de lo que parece a simple vista.
David Serrano (Voy a pasármelo bien, Días de fútbol) dirige esta adaptación de la obra teatral de Cristina Clemente y Marc Angelet, construida sobre un tono que transita con soltura de la comedia al drama. La película aprovecha los recursos de ambos géneros para abordar cuestiones profundamente adultas: hasta qué punto los padres proyectan sus propios miedos y heridas en la educación de sus hijos, o cuánto se oculta —o se maquilla— la verdad con la intención de hacerles supuestamente felices.
A partir de estas premisas se articula un cargado debate que se desarrolla en el interior de una casa de madera, refugio frente al frío extremo de Finlandia. Allí, el reencuentro entre dos hermanas distanciadas y sus respectivos esposos desencadena un choque de posturas que aflora de manera natural en conversaciones sobre cómo vivir la Navidad o cómo afrontar ciertos temas con los hijos. El conflicto, de hecho, se insinúa incluso antes de la llegada a la casa, en el aeropuerto.
Lapönia presenta algunos problemas de guion, especialmente por la reiteración de ciertas ideas, lo que acaba influyendo al ritmo en tramos determinados. Aun así, se consolida como una obra correcta. Por un lado, el reparto es uno de sus puntos fuertes: destaca la naturalidad de Ángela Cervantes y Julián López, cuyas interpretaciones aportan verosimilitud y balancea el tono, a veces, algo forzado. Por otro, las localizaciones están bien elegidas y contribuyen eficazmente a construir la atmósfera invernal.
Uno de los mayores aciertos del filme reside en su capacidad para saltar del tono cómico al dramático y articular la historia en torno al concepto de verdad. Este eje temático aporta coherencia a la “dramedia” y subraya su mirada crítica hacia ciertos modelos educativos basados en el bienestar inmediato de los adultos, fundamentados por pequeñas mentiras. La película plantea, con una resolución entrañable, que la verdad —por incómoda que resulte— es siempre preferible a vivir instalado en el autoengaño o en la mentira piadosa.
Firma: Rocío Montuenga
Tras varios años sin celebrar juntos la Navidad, Nuria —que vive en Laponia con su marido finlandés, Olavi, y su hija— decide invitar a su hermana mayor, Mónica, junto a su esposo Ramón y su hijo, a pasar las fiestas en su casa de Rovaniemi. Todo parece el plan perfecto: nieve, familia y una Navidad inolvidable. Pero el ambiente se rompe cuando Sofía, la hija de Nuria y Olavi, le revela a su primo la verdad sobre Papá Noel. Lo que debía ser el último año en el que Ramón y Mónica querían mantener viva la ilusión de su hijo se convierte en un conflicto inesperado. A partir de ese momento, la tensión estalla entre hermanos y cuñados, arrastrando también a los niños. Durante esa noche, saldrán a la luz verdades ocultas y reproches guardados durante tiempo, que obligarán a cada uno a enfrentarse a sí mismo.