Brandt Andersen debuta en la dirección con un drama coral que pone rostro a una de las mayores crisis humanitarias de nuestro tiempo. Una historia sobre la esperanza y la dignidad de quienes abandonan su hogar para seguir con vida.
Brandt Andersen debuta en la dirección con un drama coral que aborda la crisis de los refugiados sirios desde una mirada profundamente humanista. Más que detenerse en las causas políticas del conflicto, La última travesía centra su atención en las personas que tratan de sobrevivir a una guerra que arrasa llevándose por delante hogares, familias y cualquier horizonte de futuro. El relato se articula en torno a cuatro perspectivas diferentes —enmarcadas por la historia de una médica siria y cuya huida con su hija abre y cierra la película—: un joven soldado que acaba cuestionando la violencia y decide ayudar a escapar a la madre y a la niña; un traficante que vive del paso clandestino de refugiados para mantener a su hijo enfermo; un padre dispuesto a arriesgarlo todo para salvar a su familia; y un capitán de la Guardia Costera griega que convive diariamente con el drama de rescatar a unos mientras no puede evitar la muerte de otros. Juntos, estos relatos ofrecen una visión complementaria y holística del puzzle de una misma tragedia.
Uno de los aciertos del filme se halla en la forma en que se retrata el sufrimiento sin caer en el sentimentalismo: no se dramatiza el drama, valga la redundancia, sino que se narra de modo realista y contenido, pese a la crudeza de cada historia y la angustia que genera el todo. La cinta muestra la implacable maldad de la guerra a través de sus consecuencias: hospitales improvisados, ciudades reducidas a escombros, familias separadas y personas obligadas a abandonar su país con lo puesto. Del mismo modo, la inmigración clandestina aparece plasmada con un realismo sobrecogedor. Las lanchas neumáticas abarrotadas, los motores averiados y los refugiados remando con las propias manos cuando el combustible se agota reflejan con enorme fuerza la precariedad, la pobreza y la desesperación de quienes convierten el Mediterráneo en la esperanza definitiva para aspirar a una vida digna.
La estructura del guion también merece una mención especial. Andersen recupera una forma de narrar muy típica del cine de finales de los noventa y principios de los dos mil, armando el relato a partir de historias que avanzan de manera paralela y que, poco a poco, revelan cómo están conectadas entre sí. Esta narración fragmentada permite revisitar determinados acontecimientos desde diferentes puntos de vista y ayuda a comprender el presente desde las decisiones pasadas de cada personaje, así como adquirir un significado distinto según quién viva el mismo suceso. Aunque este planteamiento resta algo de matices a algunos personajes, dota al conjunto de dinamismo y mantiene el interés desde la apertura hasta el desenlace.
Asimismo, el reparto sostiene con enorme credibilidad una propuesta tan ambiciosa. Yasmine Al Massri emociona con una interpretación contenida que convierte a la doctora Amira en el verdadero corazón moral del relato, mientras que Omar Sy demuestra una vez más su talento componiendo un personaje lleno de contradicciones. El resto del elenco también ofrece interpretaciones sólidas y logra que cada trama resulte cercana y que el espectador empatice con personas de circunstancias muy dispares.
En suma, sin ser una obra maestra, La última travesía se erige como un largometraje honesto y comprometido que recuerda que detrás de la crisis migratoria existen rostros hastiados, nombres con deseos de paz y familias que sufren. Su mayor virtud no es tanto explicar un conflicto como reivindicar la humanidad allí donde demasiadas veces solo se ven números, pateras e inmigración. Una película que habla de esperanza frente a la injusticia y la violencia.
Firma: Rocío Montuenga
Cuando una médica siria se ve obligada a huir de la guerra junto a su hija, su camino se entrelaza con el de cuatro personas cuyas vidas quedarán unidas por el drama de la migración. Un joven soldado que comienza a cuestionar la violencia, un traficante de refugiados dispuesto a arriesgarlo todo por su familia, un padre que busca un futuro para sus hijos y un capitán de la Guardia Costera griega que presencia cada día la tragedia del Mediterráneo protagonizan un relato coral sobre la supervivencia, la esperanza y la dignidad humana.