Este regreso al mito de la momia resulta una eficaz y completa experiencia de terror incluso para un público adolescente. A pesar de los problemas de ritmo en el guion, las interpretaciones y el conjunto formal levantan el film.
Lee Cronin es un guionista y director irlandés especializado en el género del terror. Su currículum, sin ser muy largo, incluye títulos como Posesión infernal: el despertar o Bosque maldito. Es decir, su eficacia para aterrar al espectador, tanto en la butaca de un cine como en el sillón delante del televisor, queda totalmente demostrada.
Apoyado en su experiencia previa, acomete una nueva revisión del mito de la momia egipcia, que revive en el mundo actual para sembrar el pánico y provocar gritos y demás aspavientos emocionales. El tema de la momia ha sido una constante en la historia del cine desde sus primeros pasos en la época muda y pocas novedades pueden introducirse. Eso sí, destacan en los últimos años la saga familiar protagonizada por Brendan Fraser, por su combinación de humor y aventura, y La Momia de Alex Kurtzman por su desastroso resultado a pesar de contar con Tom Cruise y Russell Crowe.
Si tomamos como punto de partida este último film, la propuesta de Lee Cronin se corona como una gran obra de terror. Cuenta con muchos más aciertos que errores por lo que, sin ser perfecta, sí que atrapa desde el principio, es más que correcta y asusta bastante. Cronin utiliza lo básico del género y lo mezcla con un interesante drama familiar bien planteado. Puede hacerlo debido, sobre todo, a un elenco solvente, desde los adultos –con la catalana Laia Costa en un registro diferente a lo que nos tiene acostumbrados– hasta los niños y adolescentes, lo que tiene más mérito aún. La naturalidad en sus interpretaciones y en las reacciones a las que se enfrentan sus personajes, consiguen que el espectador empatice mucho más con ellos y le dé más viveza al relato.
Por otro lado, todo el apartado técnico destaca por su calidad. Un gran montaje y una fotografía eficaz acompañan a una buena combinación de atrezzo, localizaciones, vestuario y maquillaje para conformar el ambiente adecuado en el que la momia despliegue sus estentóreas apariciones.
En definitiva, y haciéndole perder puntos, el ritmo del guion acaba siendo lo más flojo de este film. En su afán por presentar bien la situación, el planteamiento inicial dura demasiado. Además, el número de inverosimilitudes excede lo conveniente, incluso en este género, por lo que habrá quien pierda interés o capacidad de sorprenderse. Aún así, me parece lo más completo en este tipo de películas y resulta recomendable incluso para los adolescentes que quieran salir de Disney y hacer ver que ya son mayores.
Firma: Esther Rodríguez
Mientras vivían en El Cairo por el trabajo de periodista de su padre, su pequeña hija Katie desapareció. Ocho años más tarde, la familia ha vuelto a Estados Unidos e intentan superar su pérdida. Un extraño accidente de avión en Egipto les devuelve a su hija, pero el reencuentro no es tan feliz como ellos esperaban.