Aunque el tortuoso camino del artista ya se ha visto en otros films, esta producción basada en hechos reales resulta efectiva en su realización, cruda en su fondo y cuenta, pese a no ser bailarina, con una estupenda Talia Ryder.
Joika está basada, con muchas licencias, en la historia real de Joy Womack, una joven bailarina norteamericana que pudo formarse en la academia de ballet del Bolshoi de Moscú e incluso interpretar allí un baile en solitario. Este hecho supone un hito muy importante ya que en la prestigiosa institución no suelen poder actuar artistas que no sean rusos. El tortuoso camino que tuvo que recorrer el personaje principal para alcanzar su meta constituye el argumento de este film en el que ha colaborado como coreógrafa –y supongo que asesorando– la propia Womack.
Dejando de lado el análisis de cuánto hay de verdad y de ficción en el relato, cuestión que no es nada fácil con la protagonista viva y en plena actividad, Joika es una película más sobre el asombroso y espeluznante mundo del ballet clásico. James Napier Robertson, su guionista y director, bebe de El cisne negro, Fama, Las zapatillas rojas e incluso de Ballerina, con la que tiene muchas similitudes, aunque Joika sería su versión adulta y gore.
Ya no sorprende la dureza y crueldad de los ensayos, las envidias ni los sabotajes entre candidatos. La certeza de saber que es un caso real y la idiosincrasia propia del Bolshoi consiguen aumentar la atención e interés, pero sigue sin ser un plato de gusto el aura negativa que tienen siempre los films de este tema –aparte–. Resulta desesperante que algo tan elevado, que tanto bien hace a la humanidad, como es la danza, y el arte en general, se use siempre, al menos en el cine, para deshumanizar a sus protagonistas, profesores, patrocinadores, etc. Al menos en Joika la familia de la protagonista se salva de la quema con un retrato verosímil y positivo.
Centrándonos en lo puramente cinematográfico, la película es correcta y convincente. El elenco funciona y la ambientación que combina el glamur del teatro con la decadencia de Moscú juega un importante papel. Sin embargo, el film se resiente de un ritmo descontrolado: un planteamiento excesivamente rápido que se frena de golpe, se reactiva a intervalos y concluye de forma abrupta. Tampoco ayuda que Talia Ryder, quien interpreta a Joy, no sea bailarina. Aunque realiza una estupenda interpretación en todo momento, en las escenas de baile la realización opta por unos planos medios de su torso y cara, muy logrados, que alterna con unos pies que nos son suyos. Esto impide disfrutar de la experiencia en todo su esplendor y contrasta con las otras bailarinas, supuestamente de calidad inferior, pero con una actuación en el baile mucho más satisfactoria al filmarlas de cuerpo entero.
Firma: Esther Rodríguez
Joy Womack, una bailarina adolescente de Estados Unidos, es aceptada para estudiar en la prestigiosa academia del Bolshoi de Moscú. Su sueño es formar parte del Ballet de dicho teatro y tener un papel protagonista. Sin embargo, a pesar de su esfuerzo, no será fácil abrirse camino en un lugar con unas circunstancias concretas y crueles.