Esta propuesta antropomórfica de Pixar reúne todos los puntos fuertes de otras producciones del estudio y deja con un buen sabor de boca para compartir en familia. Un film lleno de acción, humor y valores.
Con Hoppers, Pixar presenta su cita anual con el cine de animación. En ella Daniel Chong, creador de la serie animada Somos osos, y Jesse Andrews, guionista de Luca, unen fuerzas para escribir una película que aúna los pilares fuertes del estudio: calidad técnica, valores encomiables, momentos conmovedores y un guion para disfrutar en familia.
Cargada de calidez, acción y colorido, el film presenta una animación 3D de trazos amablemente redondeados que acentúan la cercanía con los personajes –mayormente animales– y facilitan la entrada en una historia marcada por conflictos muy actuales, sobre todo en relación con el contexto del medio ambiente y la protección de nuestros ecosistemas. Para equilibrar el entretenimiento con la parte más crítica, se sirve de una protagonista sumamente entrañable, cuyo diseño y personalidad sostienen al conjunto del relato. Tenaz, apasionada y cabezota, Mabel se muestra como un ejemplo positivo a seguir –aun y con sus imperfecciones– e invita a luchar por aquello que es justo y favorece el bien común.
A nivel argumental, Hoppers resulta bastante sencilla y la única misión de la protagonista –salvar el claro– se descubre como el conflicto central de la trama. Sin embargo, los guionistas saben combinar los elementos de forma efectiva: introducen guiños cinéfilos, mantienen una acción constante sin acelerar el desenlace e incluyen los momentos puntuales de emotividad y ternura, sin sobrecargar. Además, manejan el registro cómico durante el metraje sin que se desinfle; con constantes guiños, gags y una retahíla de chistes, que no pierden fuerza y se encajan acorde a satisfacer tanto al público infantil como a esos padres que también encontrarán chascarrillos con los que divertirse y sin la preocupación de que descoloquen a los pequeños.
En conjunto, Hoppers no es la gran obra de Pixar, pero sí se agradece su frescura, su originalidad y el espíritu comprometido, en línea de sus anteriores producciones, para ofrecer una propuesta con la que padres e hijos puedan disfrutar juntos en el cine. Daniel Chong ofrece una historia que, además de entretener, invita a pensar sobre el cuidado y el respeto hacia los animales, el beneficio de la convivencia, la posibilidad de redimirse y recapacitar, la importancia de la amistad y los éxitos que se alcanzan gracias al trabajo en equipo.
Firma: Yoel González
Mabel es una joven comprometida con la protección del medio ambiente y eso la ha llevado a enfrentarse en varias ocasiones con el alcalde Jerry, un hombre de negocios preocupado con su imagen y el beneficio de sus proyectos inmobiliarios. Uno de esos planes supone la destrucción del claro por el que Mabel mantiene un especial cariño. Sin embargo, cuando la joven descubre un proyecto pionero que le permite transferir su mente a la de un castor robot, se lanza a cumplir su misión de salvar el enclave. En su camino se encontrará con el rey de los mamíferos, el Rey Jorge, y unirá fuerzas con otros animales para pararle los pies a Jerry.