Sophie Deraspe adapta libremente la vida de Mathyas Lefebure. Un film de cambios vitales y nuevos comienzos con un naturalismo hipnótico, fascinantes paisajes y un ensalzamiento del clásico ‘Beatus ille’.
Hasta la montaña es, a todas luces, una película diferente. Su argumento está basado libre, pero legítimamente, en la novela autobiográfica de Mathyas Lefebure: ¿De dónde vienes, pastor? En ella, el autor cuenta cómo dejó su Canadá natal, su trabajo de publicista y, en general, toda su vida anterior, para marcharse a la aventura de vivir como un pastor de ovejas en las montañas francesas. Su idea consistía, aparte de en superar una enfermedad acompañada de una crisis existencial, en escribir una gran obra a medio camino entre la Filosofía y la Etnografía. Una vez allí, y como se ve en la película, la vida del pastor es agotadora e incierta pero claramente cautivadora, por lo que Lefebure terminó pasando toda una década trabajando y viviendo con las ovejas.
El film de la directora francesa Sophie Deraspe lleva al público directamente a una zona rural de Francia para asistir a los difíciles comienzos de la nueva vida de Mathyas, cuando ni siquiera consigue que le contraten para un trabajo que requiere cierta especialización. Encarnado estupendamente por Félix-Antoine Duval, las aventuras y desventuras del nuevo pastor ejercen para el espectador un efecto claramente hipnótico. Independientemente de lo familiarizado que esté cada uno con el sector ganadero, es muy difícil sustraer la atención de las tareas de los pastores, de sus dificultades y sus problemas con políticos y ecologistas de salón. Resulta imposible distraerse de la fascinación ante una naturaleza, vegetal, mineral o animal, perturbadora, amenazante y de una belleza extrema. El tópico literario del Beatus ille se hace realidad en la vida de Mathyas –y de los que le seguimos los pasos– a pesar de todos los obstáculos que pueden quitarle lo idílico, pero no lo desvían de la meta que se había forjado.
Es posible que Hasta la montaña le falte algo más de empuje o algo menos de duración en la primera mitad, ya que al emprender el camino hacia las montañas es cuando realmente se asiste al drama que Deraspe y Lefebure nos muestran. Aun así, creo que es una interesante historia muy bellamente contada.
Firma: Esther Rodríguez
Un joven publicista canadiense sufre una crisis existencial y abandona su trabajo y su país para dedicarse a pastorear ovejas en el sur de Francia. Allí descubrirá un nuevo mundo tanto interior como exterior.