Juan Pablo Sallato presenta una ópera prima en la que aborda un contexto peliagudo con mesura. A pesar de la sencillez de sus recursos, los combina de forma efectiva y permite transmitir la tensión vivida por el protagonista.
Jorge Silva Ortiz, el protagonista de Hangar rojo, fue realmente un capitán de la aviación chilena especialista en saltos de paracaídas, que durante el golpe de estado de Pinochet comandaba la Escuela de pilotos en una base aérea de la capital. Para los que no estamos familiarizados con la historia del país andino, era una figura desconocida, por lo que en este análisis, no voy a desgranar demasiados datos sobre su vida que pudieran rebajar la expectación del público.
El film es claramente un homenaje a su persona y toma como fuente principal el libro de Fernando Villagrán Disparen a la bandada. Crónica secreta de los crímenes de las FACH contra Bachelet y otros. El autor era un joven activista de izquierdas que se opuso al golpe y por ello fue torturado y encarcelado. En el libro recoge sus memorias de aquellos días, en los que coincidió con el capitán Silva, por lo que sus páginas son el principal testimonio para la redacción del guion de Hangar rojo.
Al frente del proyecto se encuentra Juan Pablo Sallato, que acomete su primera dirección de largometraje en solitario. Sallato se acerca a la figura de Jorge Silva con tiento y mesura, consciente de su escasa experiencia y de lo espinoso del tema. Esta actitud le honra y le premia con un trabajo notable que permite al espectador meterse bien en la película, comprender a un protagonista que tampoco se aclara mucho consigo mismo y sentir la tensión que transmiten todas las escenas del film.
El uso del blanco y negro y la cámara en la nuca del capitán no son recursos innovadores, pero sí eficaces y en las manos de Sallato se convierten en un vehículo eficiente para mirar y admirar los debates éticos internos del protagonista y de algunos de sus compañeros. Me queda la duda de si los espectadores que conocen la historia del capitán Silva, al saber cómo termina, sentirán la misma tensión que los que no sabíamos de su existencia. De un modo u otro, Hangar rojo es una buena manera de acercarnos a un doloroso acontecimiento del pasado disfrutando, aunque el verbo quizá no sea el más acertado, de una buena obra cinematográfica.
Firma: Esther Rodríguez
En septiembre de 1973, en Santiago de Chile, comenzó el golpe de estado militar de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende. El capitán de aviación, Jorge Silva, observa los acontecimientos hasta que la presencia de golpistas en su base aérea le implique directamente.