Entretenida y simpática animación sobre monstruos que, lejos de asustar, provoca sonrisas y carcajadas entre los más pequeños. Steve Hudson debuta en la animación para llevar a la gran pantalla un encantador cuento infantil.
Llega a las salas una entretenida animación sobre monstruos y su relación con los humanos que, pese a su argumento original, remite en algunos momentos visuales y temáticos a Monstruos, S.A.. En el primer acto, Frankie presenta a una nueva criatura en su “ABC de los monstruos”: un ser peludo y grandullón de un solo ojo, que recuerda a una fusión entre Mike Wazowski y “Gatito”. Por su parte, Bo evoca a Arabella, la inteligente niña de dos coletas, pecas y gafas enormes, que ve en los monstruos personajes simpáticos y bondadosos, en lugar de asustarse como el resto de los mortales. Al igual que en el clásico de Pixar, el relato está poblado de múltiples personajes, aunque Frankie y los monstruos se propone como una historia propia y original.
Steve Hudson escribe y dirige junto a Toby Genkel su primera obra de animación digital, una adaptación del cuento de Guy Bass y Pete Williamson. El filme mezcla referencias tenebrosas que podrían encajar perfectamente en un estreno de Halloween con un tono cómico e infantil, fresco y desenfadado; el castillo-laboratorio es un laberinto de colores y los sustos de los monstruos provocan ternura y risas más que miedo. Arabella aporta el punto de ternura, mientras Criatura da el toque de humor. Por su parte, Frankie se muestra como un líder generoso e intrépido, con una clara necesidad: ser querido por su creador. La película prioriza lo narrativo, lo visual y lo musical, y aunque plantea temas universales como la amistad, el amor y la identidad, no profundiza del todo en ellos, puesto que decide centrarse en divertir y entretener a toda la familia.
Aun así, Frankie y los monstruos se consolida como una cinta atractiva y creativa, donde cada criatura es más extraña y absurda que la anterior, pero siempre entrañable. Su verdadera moraleja —que recuerda al clásico de La Bella y la Bestia— es sencilla y clara: no juzgar por el exterior, porque la belleza y la bondad residen en el interior.
Firma: Rocío Montuenga
En lo alto de una colina se alza un castillo-laboratorio tan misterioso como temido por los habitantes de Grubbers Nubbin. Allí, un científico loco da vida a monstruosas criaturas a las que pronto olvida. Quien realmente cuida del castillo y de sus monstruos es Frankie, la primera creación del profesor: un pequeño ser de cabeza calva, rostro cosido y mirada hipnótica que, pese a su aspecto, resulta mucho más adorable que terrorífico. La convivencia pacífica del castillo se ve amenazada cuando un destartalado circo llega al pueblo. Su ambicioso propietario, Boniface Buscamonstruos, ve en Frankie la atracción idónea y le promete tanto amor como fama. Pero lo que parece una oportunidad pronto revela su verdadero rostro: un plan sin escrúpulos para capturarlo y explotarlo en beneficio propio.