Jim Jarmusch demuestra la posibilidad de exponer, con humor y sencillez, aquellos aspectos más complejos de las relaciones paternofiliales. Un film que no dicta sentencia, pero que anima al diálogo entre notables interpretaciones.
A las puertas de la Navidad, llega a nuestras salas el último León de Oro entregado en la 82ª edición del Festival de Venecia. Jim Jarmusch dirige, escribe, produce y compone la música original para su Father Mother Sister Brother, un trabajo que indaga en los vínculos familiares entre distanciamientos y reencuentros, secretismos y descubrimientos.
Configurada a modo de tríptico, cada una de las secciones de la película adopta una parte del título y sirve de resumen de las figuras centrales en torno a las cuales gira cada relato. Sin embargo, a pesar del cambio narrativo entre “padre”, “madre” y “hermana hermano”, existe una unión temática y formal entre las tres que fluye de manera muy orgánica. Por un lado, existe una indagación de las barreras comunicativas entre padres e hijos –por razones diversas– y el alejamiento emocional de los primeros respecto a los segundos –por miedos, voluntad de protección, torpezas…–. Con estos leitmotivs, se va estableciendo un mapa de relaciones paternofiliales construidas en parte sobre el desconocimiento o el secretismo (y con un reparto estelar).
Por otro lado, para reforzar este despliegue, Jim Jarmusch realiza un ejercicio minimalista construido sobre repeticiones. En estas juegan un papel clave tanto el detallado guion como los minuciosos diálogos, en los que el humor resulta esencial para aligerar el peso dramático de la acción y establecer una conexión con el espectador. Las redundancias sirven para destapar las carencias de los personajes y convertirlos en espejo de aquellos que los miramos. No obstante, los pequeños cambios que se van dando entre un relato y otro también sirven para apuntar a una posibilidad de mejora.
En esencia, Jarmusch no resuelve nada, únicamente se centra en plantear y sugerir de una forma elegante y sutil para invitar al diálogo, a que la audiencia se lleve el cine a su vida y extraiga sus propias conclusiones. Father Mother Sister Brother es una historia en tres partes y en tres tiempos: un espacio entre lo que ha sido, lo que es y lo que puede llegar a ser. Así pues, parece una propuesta óptima, en esta época de encuentros y comidas entre allegados, para verla, pensarla y compartirla.
Firma: Yoel González
En esta película dividida en tres actos presenciamos tres reencuentros de tres familias distintas. En “Padre”, unos hermanos estadounidenses, que llevan tiempo sin verse, se vuelven a reunir para visitar a su progenitor, el cual vive en un hogar repleto de ocultaciones. En “Madre” saltamos a Dublín para presenciar un encuentro en el que las dos hijas, muy dispares entre ellas, se citan con su madre para tomar su tradicional té, a pesar de que cada una se encuentra en puntos vitales muy distintos. Y el tríptico se cierra en París, donde dos hermanos visitan por última vez el piso en el que de pequeños habían vivido con sus padres, recientemente fallecidos.