Esta animación parece dirigida a un público infantil, pero sorprende al acabar percibiéndose como un relato para adultos. Aun así, destaca por su riqueza visual y un ritmo que logra mantener al espectador atrapado.
Aunque Evolution, escrita y dirigida por Julio Soto Gurpide, se presenta como una película infantil, desde el primer acto deja entrever preocupaciones claramente adultas: una madre absorbida por su trabajo como científica, un padre presionado por su jefe —con heridas de autoestima— para crear algo innovador, y una hija que sobrevive a la indiferencia de unos padres más pendientes de sus proyectos, sus móviles y su éxito profesional. Separados y desbordados, los progenitores se turnan para estar con Zoe como si fuera un simple juego de cara o cruz, sin dedicarle tiempo ni cariño y con la amenaza de castigarla enviándola a un internado si continúa actuando igual. En este contexto, el comportamiento rebelde y alborotado de Zoe se comprende como un intento de ganarse el afecto de sus padres.
La historia propone un mensaje animalista: habla de convivencia con el entorno, del cuidado de los animales y de la necesidad de revisar nuestra relación con una naturaleza en constante evolución. Las mascotas de Zoe humanizadas y Zoe animalizada conforman el núcleo de la cinta; con esta paradoja que cada cual tiene su lugar y es bueno que así sea. Sin embargo, más allá de su trasfondo ecologista —otro aspecto que refuerza que la película se perciba más como una historia infantil para adultos—, destaca especialmente su animación: rica, variada y cuidadosamente construida. Toda ella atraviesa las diferentes tramas con colores, formas, movimientos, luces e incluso códigos digitales. En conjunto acaba siendo un auténtico festín visual que eleva notablemente su mérito. El tono aventurero, junto a un ritmo ágil acorde con los estándares actuales de la animación, contribuye a mantener al espectador enganchado y a que la historia fluya con mayor eficacia.
No obstante, la película muestra limitaciones en la profundidad de los temas que plantea. Aunque se percibe una leve evolución de los personajes —unos padres egocéntricos que derivan hacia un amor más consciente por su hija, y una Zoe traviesa que cambia impulsada por el propósito de cuidar el ecosistema y rescatar a sus padres, capturados por el malvado jefe de su padre—, Evolution deja entrever que su planteamiento no termina de encajar con lo que buscan los niños: relatos, más bien sencillos, con modelos positivos que les enseñen el bien y la belleza del mundo que los rodea.
Firma: Rocío Montuenga
Un día, curioseando en el laboratorio de su madre, Zoe descubre una misteriosa sustancia extraterrestre morada, similar a una fruta exótica. Por accidente, ella y sus peculiares mascotas la ingieren. Esto provoca un giro inesperado: sus ADN se alteran. Zoe comienza a comportarse como un animal y sus mascotas adquieren rasgos humanos. Atrapados en este intercambio de naturalezas, juntos emprenden una aventura para recuperar su identidad y salvar a las especies que evolucionan gracias a la baya. Todo esto mientras, paralelamente, intentan frustrar los planes de un villano científico decidido a capturarlas para avanzar en la ciencia a cualquier precio.