Un entretenido thriller de acción al más puro estilo Guy Ritchie, con agentes secretos, persecuciones y un complejo robo. Si bien está ejecutado e interpretado con solvencia, su falta de originalidad en la concepción de la trama le resta interés.
Guy Ritchie retoma uno de sus terrenos mejor abonados como son las tramas con agentes secretos, grandes dosis de acción, planes imposibles y un montaje acelerado que no da tregua al espectador. La propuesta tiene un ritmo muy bueno y una puesta en escena que está mimada, al detalle, en cómo las persecuciones, tiroteos, golpes y explosiones se van sucediendo al compás con una estética muy de su estilo. Además, Canarias y Arabia Saudí son los escenarios donde ocurre toda la acción, algo que eleva el conjunto estético en las panorámicas y en ese conjunto frenético en medio del desierto natural.
Los golpes efectistas están muy presentes a lo largo del filme y, en ese sentido, el guion se sostiene por exceso en los giros dramáticos, las bromas y las escenas cada vez más disparatadas. Paralelamente, los tres protagonistas quedan desdibujados y acaban destacando más por ese carisma de chulería que por una verdadera matiz psicológica. De esta forma, En la zona gris, resulta una película muy entretenida que deja ver la química de los tres protagonistas que se enfrentan al mafioso Salazar, pero la historia tampoco logra ir mucho más allá de esos juegos de acción, engaños, el mundo del lujo, la sofisticación y las altas esferas que se hacen con mil millones de modo ilegal. De hecho, la frivolidad y el consumismo están ahí de fondo como dos temas que atraviesan la trama.
Si bien el guion refleja todo esto, el reparto eleva el conjunto: Eiza González sostiene el papel femenino protagonista y sirve como contrafuerte para hacer brillar también a Henry Cavill y Jake Gyllenhaal que aportan presencia, dinamismo y mucha ironía. Por otro lado, Carlos Bardem se presenta como un personaje extravagante que lo clava como el despiadado Salazar y Rosamund Pike queda algo desaprovechada con menos apariciones y fuerza. En suma, En la zona gris se erige como un ligero filme de puro divertimento eficaz en la acción, pero pobre en el guion.
Firma: Rocío Montuenga
Rachel Wild trabaja en la recuperación de un dinero que ha acabado en manos equivocadas. Se mueve en esa ambigua zona gris que separa la legalidad de la ilegalidad, utilizando sus conocimientos financieros y métodos poco convencionales para presionar a quienes tienen el poder y la influencia. Cuando un banco la contrata para recuperar mil millones de dólares que están en manos del tirano Manny Salazar, Rachel reúne a Sid y Bronco, su equipo habitual para este tipo de misiones, con el fin de llevar a cabo un cometido que pronto se complicará más de lo previsto.