Con una deslumbrante Valeria Bruni Tedeschi, Pietro Marcello presenta un biopic poético sobre los últimos años de la actriz teatral que utiliza, asimismo, como espejo del estado de la nación.
Eleonora Duse, la divina abre con unos créditos sobreimpresos sobre un pesebre en el que distintas figuras se disponen por diversos espacios y contextualizan el momento en el que se desarrollará la historia: ese período de posguerra tras la Gran Guerra y la irrupción del fascismo de Mussolini. Todo ello a través de los últimos años de vida de la reconocida actriz de teatro italiana. Por ello, en ese inicio, Pietro Marcello acaba acercando la cámara hacia dos figuras y amplía hasta un primer plano en el aparece Eleonora (una fabulosa Valeria Bruni Tedeschi) junto a su asistente Désirée Von Wertheimstein (Fanni Wroch). Entonces comienza la acción.
La película encuentra claros paralelismos con la María Callas de Pablo Larraín, tanto en sus poéticas imágenes como en el acercamiento humano a varios asuntos: la gestión de una pesada enfermedad, las complicadas relaciones familiares o el arte como único salvavidas de su protagonista. En este caso, es el teatro, al que Duse se refiere como “su única forma de responder a la guerra” y “el único mar en el que desea nadar”. Esto deriva hacia una enfermiza obsesión, pero también desarrolla ese ideal de la vida como un teatro, en el que la realidad y la ficción sobre el escenario quedan hilvanados.
Pietro Marcello apuesta por una fotografía en formato super8, intercalada con esporádicos materiales de archivo, que despiertan cierta nostalgia y apelan a esa narración de un tiempo pasado. No obstante, el director recurre a una música con aires de modernidad que afianza el relato en la actualidad y facilita al espectador establecer paralelismos con el presente. Esto le permite configurar su lectura más política –siempre presente, de alguna forma u otra, en sus películas– al margen de lo puramente narrativo.
Al final, Eleonora Duse, la divina es un trágico biopic en el que lo biográfico y lo individual sirven de reflejo para hablar de lo histórico y lo social. Así pues, ese período de lenta debilitación de la artista se mimetiza con un país que también va enfermando con el auge del fascismo y el alzamiento de los camisas negras. Se abre así un espacio en el que reflexionar sobre la repetición del pasado, los principios de libertad e integridad y, de nuevo, las implicaciones de cualquier fijación, incluso en torno a aquello que brinda felicidad al espíritu, cuando eso implica dejar maltrechas relaciones con seres queridos.
Firma: Yoel González
En la Italia de posguerra, la legendaria Eleonora Duse decide volver a los escenarios, después de haberse alejado durante años de estos. Con su regreso teatral, busca recuperar esa felicidad y libertad que un día sintió. Sin embargo, su reaparición no la salvarán de verse obligada a lidiar con su difícil relación con su hija, el tortuoso amor con el poeta Gabriele D’Annunzio, el peso de su limitante enfermedad y los preocupantes cambios políticos de un país desgastado por el conflicto bélico.