El horizonte

Crítica El horizonte

Análisis

Este relato abunda sobre el fin de la infancia, mientras integra otras transiciones de corte social y familiar. Con algunos aspectos bien anclados, el guion se pierde tanto por sus subrayados como por su falta de coherencia.


El final de la infancia, tanto en la literatura como en el cine, siempre ha sido un fructífero sustrato sobre el que elaborar historias cercanas y humanas, aunque con desigual profundidad. Como todo cambio, el paso hacia la adolescencia y, seguidamente, a la vida adulta, supone una crisis con suficientes elementos dramáticos como para que el artista disfrute describiendo ese siempre complicado proceso.

El planteamiento de la realizadora suiza Delphine Lehericey resulta prometedor en fondo y forma, al preparar una localización para su protagonista con cierto grado de originalidad: el calor asfixiante, una zona rural que inicia torpemente el desarrollo tecnológico y que no se ve aislada de los modos de vida que se van imponiendo en los 70.

No obstante, una vez diseñado el escenario, Lehericey (más que situar) arroja a su protagonista contra el suelo reseco y, a la misma velocidad con que recorre las carreteras con su bici, se ve zarandeado por una serie de hechos que a la directora y al guionista se les van totalmente de las manos.

Enfrentarse a la muerte del ganado y a la sequedad del maíz funciona como fin de una etapa vital. Sin embargo, su uso reiterativo y agresivo le acaba restando la sutileza de la metáfora. Por otro lado, el fin de la estabilidad familiar con la descarnada, y muy mal explicada, relación lésbica de su madre provoca un desconcierto tal que la empatía hacia el drama de ella o la desubicación de Gus es sustituida por la sensación de estar ante una tomadura de pelo.

Quizá lo que desdiga del film no sean tanto las ideas del relato, bastante brutales pero posibles, sino el modo errático y poco argumentado con el que se plantean, haciendo que una historia fundamentalmente humana esté contada a través de unos personajes poco construidos, sin matices ni evolución. De esa manera, el film se vuelve inverosímil y el trabajo de los actores (del joven Gus y de su padre, interpretados por Luc Bruchez y Thibaut Evrard, que son los únicos que se salvan) ineficaz.

Lamentablemente, también se desperdicia una estupenda fotografía, sugerente en cuanto al granulado que emula al de la época y algunos planos que, con otro guion, hubiesen sido fascinantes.

Firma: Esther Rodríguez

ficha técnica

Director: Delphine Lehericey

Guionistas: Joanne Giger, Roland Buti

Intérpretes: Clémence Poésy, Fred Hotier, Guillaume Lemarre, Laetitia Casta, Lisa Harder, Luc Bruchez, Michaël Bier, Patrick Descamps, Thibaut Evrard

Género: Drama

País: Bélgica, Suiza

Fecha estreno: 19/03/2021

Lenguaje: Coloquial

Público

+18 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

En el verano de 1976, un calor sofocante y una terrible sequía asolan la tierra donde vive Gus y amenazan la supervivencia de la granja de su padre. Gus es un preadolescente espabilado que divide su tiempo entre ayudar con los animales, andar en bici y esconderse en su lugar secreto para ver las revistas para adultos que consigue robar. Se enfrenta, sin embargo, no solo al fin de su infancia sino al de su familia y de su modo de vida.

Título original: Le milieu de l'horizon

País: Bélgica, Suiza

Duración: 90'

Fecha producción: 2019

Distribuidora: Elamedia

Color: Color

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