Esta adaptación destaca sobre todo por su profundo componente humano. A pesar de una animación que no se atreve a arriesgar y su ritmo irregular, la colección de mensajes positivos deja un regusto dulce tras su visionado.
Keigo Higashino adapta su novela homónima y la deja en manos de Tomohiko Itô, director del reconocido anime Sword Art Online. Este apuesta por una animación clásica en 2D de tintes naturalistas para acercarse a El guardián del árbol del alcanfor, cuyas virtudes se encuentran en su voluntad por acercarse de forma realista a los conflictos humanos de sus protagonistas y su dimensión más emotiva.
El argumento plantea una serie de historias cruzadas que confluyen en la figura de Reito, quien encarna ese modelo de cambio. A pesar de las malas decisiones tomadas y de las dificultades a las que la vida le ha enfrentado, el joven abandera esa necesidad de coger las riendas de la propia existencia y tomar responsabilidades en el camino hacia la madurez. Se convierte así en un ejemplo de resiliencia y redención que, en su evolución, encuentra la fuerza en la ayuda a los demás –en especial a Yumi y Sōki, con sus particulares viajes hacia el perdón, la comprensión y el reaprendizaje vital–.
Con ternura y tacto por sus protagonistas, El guardián del árbol de alcanfor se construye sin grandes conflictos definitorios, ni épicas secuencias de acción o giros demasiado inesperados. En ese sentido, apuesta por la contención y por puntuales momentos de sentimentalismo que, a veces, resultan algo forzados. Sin embargo, su principal dificultad se encuentra en la irregularidad de su ritmo, que no acaba de encontrar un equilibrio entre la pausa de sus momentos más reflexivos, los flashbacks reveladores y los instantes de fantasía. En alguno de ellos, apuesta por abandonar el estilo visual de la animación tradicional para proponer un diseño cercano a la acuarela, que demuestra un sello más personal que no se atreve a explorar con mayor profundidad y recurrencia.
Aun así, queda un amable relato sobre la “importancia de unir corazones”, la posibilidad de encontrar un camino de cambio a mejor, las segundas oportunidades, el impacto que tiene en cada uno el legado de aquellos antecesores y el poder de los recuerdos.
Firma: Yoel González
Tras la muerte de su madre y recién despedido de su trabajo, el joven Reito se encuentra perdido en Tokio. Movido por una serie de malas decisiones e influencias, acaba en prisión y todo parece ya perdido. Ahí es cuando una tía desconocida, representante de un poderoso imperio familiar, decide ofrecerle una salida a cambio de hacerse responsable de un misterioso cargo: el de Guardián del Árbol de Alcanfor. Esa oportunidad le abrirá un nuevo camino en el que se cruzará con desconocidos de los que aprenderá importantes lecciones vitales y en el que hallará auténticos vínculos que se convertirán en modelos positivos para su futuro.