Una feel good movie sobre las segundas oportunidades. Aunque entretiene y luce una estética cuidada, se resiente por un exceso de duración y un argumento que depende demasiado del carisma de su reparto.
Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens escriben y dirigen una comedia romántica de tono feel good que encuentra en el entorno rural de Castellón el escenario perfecto para construir un relato contemplativo, fresco y profundamente ligado a la calma de la vida del pueblo. Cowgirl desprende serenidad y se erige como un título amable y cercano, reforzado por una estética naturalista y campestre capaz de hacer que el espectador casi perciba el olor de las granjas y conviva junto a Tona, la vaca protagonista.
Resulta entrañable —y también gracioso— que el motor de la historia sea algo tan aparentemente sencillo como lograr que una vaca quede embarazada del toro del pueblo. A partir de esa premisa cotidiana, la película articula el reencuentro entre dos antiguos amigos, interpretados por Isabel Rocatti y Pep Munné, quienes hallan en ese acontecimiento inesperado la posibilidad de recuperar una historia de amor que, por distintas circunstancias, nunca pudieron vivir plenamente.
En ese sentido, estamos ante una propuesta disfrutable en lo argumental, pero que alcanza cierta profundidad al abordar temáticas universales como el paso del tiempo, las heridas familiares, el duelo o las segundas oportunidades. Cowgirl también reflexiona sobre el contraste entre la intimidad y sencillez de la vida rural y la necesidad de escapar a grandes ciudades en busca de nuevas experiencias dinámicas. De este modo, pone el foco en las decisiones pasadas y en la forma en que se atraviesa la madurez cuando ya se ha amado, sufrido y aprendido a convivir con las pérdidas.
No obstante, la película probablemente habría ganado fuerza con un metraje menos dilatado y presenta dos limitaciones. Por un lado, sus temas más delicados parecen descansar en exceso sobre el carisma de Rocatti y Munné, cuyo trabajo sostiene gran parte del argumento. Por otro lado, la aparición de Carlos Cuevas queda algo desligada del cogollo dramático y de los temas centrales del relato. Aunque su trama paralela aporta ligereza y cierto contrapunto humorístico, termina por diluir parte del tono romántico que la historia principal parecía querer explorar. Aun así, Cowgirl termina siendo una propuesta adulta y cálida, capaz de conectar con el espectador gracias a la honestidad que desprende.
Firma: Rocío Montuenga
Empar, una granjera humilde, deposita todas sus esperanzas en que su vaca Tona quede preñada para poder salvar la economía de su sencilla granja. Tras varios intentos fallidos, recurre a Bernat, el propietario de la explotación ganadera más importante del pueblo. Pero cuando el veterinario advierte que el embarazo es de alto riesgo, Empar deberá enfrentarse a la presión y las opiniones de los vecinos para proteger el bienestar de Tona a toda costa.