Winocour no hilvana el bordado preciso para hacer lucir su desfile de grandes intérpretes e interesantes personajes que no acaban de despegar. La desunión de tramas y el montaje impreciso no permiten elevar al conjunto.
Después de Memorias de París, Alice Winocour regresa para adentrarse en los entresijos del mundo de la moda. Con una elegancia presente en su realización, sus imágenes y sus escenarios, Couture (Alta costura) aprovecha el reclamo de su protagonista, Angelina Jolie, para profundizar en un relato de sororidad que, sin embargo, se queda a medio camino.
La película presenta una historia plural en el que las tramas de las protagonistas no terminan de hilarse correctamente y dejan entrever bordados mal cosidos por falta de cohesión y unidad. Los argumentos de Maxine, Ada, Angèle e, incluso, Christine –aunque su papel resulta casi anecdótico– no acaban de encontrar un equilibrio y, asimismo, el montaje tampoco les ayuda a alternarse de forma enriquecedora. Esta desigualdad afecta igualmente a la falta de profundidad de las tramas de unas frente a las otras.
La ausencia de una construcción de fondo que unifique los distintos frentes provoca cierta alienación del visionado y lleva a una puntual superficialidad. En este sentido, ni la sororidad adquiere suficiente peso como para ejercer esa función adhesiva. Por la misma razón, algunos de los interesantes paralelismos entre las distintas vidas, tanto en el guion como en la imagen, acaban siendo meros apuntes y no se profundiza en ellos.
No obstante, el reparto sí que logra atrapar al espectador, aunque con interpretaciones sencillamente correctas. Así, Angelina Jolie destaca en una actuación muy contenida, con apenas algunas escenas puntuales donde revelar los pliegues dramáticos de su personaje; Ella Rumpf brilla por la humanidad y la bondad que aporta Angèle al argumento; Anyier Anei convence sin acabar de despegar; y tanto Vincent Lindon como Louis Garrel se muestran demasiado templados en sendos papeles secundarios.
Consecuentemente, Couture sabe a poco y deja la duda de qué podría haber sido si hubiera poseído una mayor unión –o claridad– tanto en su forma como, sobre todo, en su fondo.
Firma: Yoel González
Maxime es una directora de cine independiente de terror a la que contratan para rodar el cortometraje de apertura del desfile de la Semana de la Moda de París, a la par que le acaban de detectar un cáncer de mama; Ada es una joven sursudanesa que escapa de su país en busca de mejores oportunidades, pero se ve inmersa en un entorno en el que no sabe si encaja o si quiere pertenecer; Angèle es una maquilladora que, mientras trabaja intensamente entre las bambalinas de distintos proyectos, sueña con devenir escritora; y Christine es una joven modista que llega a la Semana de la Moda con su primera gran oportunidad. A las puertas de esta gran cita parisina, los caminos de estas cuatro mujeres, que lidian con sus propios dramas personales y dudas existenciales, se entrecruzarán.