Esta adaptación de la novela romántica de Wattpad resulta frívola, artificiosa y previsible. Una romantización peligrosa de ciertos comportamientos entre la que solo destaca su acercamiento a la amistad y las canciones no originales.
Boulevard supone la adaptación del primer volumen de la trilogía homónima de Flor M. Salvador, una novela que se inició como un proyecto personal de Wattpad antes de ser editado y acabar en librerías. Partiendo de esa base, el espectador puede hacerse a la idea de dónde se está metiendo al arrancar el film y, sin embargo, en realidad no está preparado para el desgaste que se avecina.
La puesta en escena resulta artificiosa desde el arranque de la película. El envoltorio estético que empapa cada uno de los planos, las cámaras lentas forzadas y la realización plana solo es sintomático de un problema más profundo. El guion se construye sobre una estructura que trastabilla, elementos metidos con calzador y unos diálogos impostados. Todo eso se suma a una recopilación de estereotipos cuestionables, una superficialidad en los temas tratados y unos personajes poco trabajados –algo que ya se percibe con la anecdótica decisión de usar nombres extranjeros como si todo se ambientara en un instituto estadounidense y bajo la torpe aspiración a sonar más “cool”–.
Al margen de la previsibilidad, ese rebuscado dramatismo y los giros efectistas caen en mostrar una imagen simplificada y banal de los adolescentes y el amor en esa etapa vital. Si bien es cierto que, si solo fuera eso, Boulevard se quedaría en un desangelado intento de drama adolescente para jóvenes. La cuestión es que la historia decide acabar romantizando problemas de apego, relaciones tóxicas y comportamientos que no necesitan de una protagonista que se crea que puede cambiarlos, si no un buen terapeuta. Ante esto, el reparto puede hacer poca cosa, se ve forzado a justificar las acciones necias de sus personajes –desde choques mediocres por los pasillos del centro educativo hasta cambios de opinión– y su trabajo acaba resultando poco creíble.
Queda así una propuesta repleta de clichés, con una falta de estima absoluta por sus personajes hasta el final y constantes situaciones de vergüenza ajena. Lo único que salva el visionado es su puntual, pero estimable, representación de los vínculos de amistad y la lista de temas icónicos preexistentes que suenan. Aunque esto último tampoco es que se le pueda ensalzar como mérito propio…
Firma: Yoel González
Hasley se acaba de mudar a la ciudad y en su primer día de instituto se cruza con Luke, un joven misterioso y torturado por una tragedia familiar. A pesar de las advertencias de sus nuevas amistades, Halsey se va acercando a Luke y va descubriendo una vulnerabilidad tras su apariencia hermética. Cuando él le muestra su pequeño refugio, el boulevard de los sueños rotos, se abre un espacio en el que sanar juntos y soñar en un futuro lleno de metas, alejadas de las cicatrices del pasado.