Estel Díaz debuta en el largometraje con un drama juvenil que combina duelo, amistad y danza. Esta propuesta está pensada para conectar con el público adolescente, aunque es demasiado convencional y superficial para dejar huella.
A sus 17 años, Lola, muy bien interpretada por Zoe Bonafonte, intenta aceptar la inesperada muerte de su hermano. En su búsqueda por conocer mejor la vida que llevaba Nico, llega hasta El Búnker, un espacio abandonado donde él acudía a bailar junto a un grupo de jóvenes y a desahogarse a través de la danza. Allí encontrará nuevas amistades y una vía para recuperar su pasión por este arte mientras afronta el duelo.
Tras dirigir episodios de series, Estel Díaz debuta en el largometraje con una propuesta dirigida claramente al público adolescente. A fuego combina drama juvenil, música urbana y baile en una narración que recuerda demasiado a otras producciones del género. La puesta en escena es dinámica y la estampa de videoclip resulta atractiva, mientras que la banda sonora, con artistas como Bad Gyal, La Zowi o Mushkaa, conecta bien con la audiencia a la que se dirige. Sin embargo, también presenta una imagen provocadora, especialmente a través del vestuario, con prendas ajustadas, escotes y transparencias que forman parte de la estética del grupo.
El problema está en un guion demasiado previsible que apenas profundiza en el duelo de Lola ni en los conflictos que plantea. La evolución de la protagonista resulta sencilla y algunos personajes quedan poco desarrollados, mientras que la investigación sobre la muerte de Nico tampoco consigue aportar suficiente interés al relato. La película ofrece momentos vistosos, pero carece de la fuerza emocional necesaria para que su historia trascienda.
Aunque el joven reparto cumple y la danza aporta ritmo y energía, A fuego termina siendo una cinta muy convencional y con una escasa profundidad.
Firma: Rocío Montuenga
Tras la repentina muerte de su hermano Nico, Lola, de 17 años, decide seguir sus pasos para descubrir una parte de su vida que desconocía: El Búnker, un espacio abandonado convertido en refugio para jóvenes, fiestas clandestinas y batallas de baile. Allí, entre música, libertad y nuevas amistades, Lola encuentra un grupo que la ayudará a afrontar el duelo, recuperar su pasión por la danza y volver a encontrarse consigo misma.
Mientras se adentra en ese mundo que Nico mantenía en secreto, El Búnker se convierte también en su refugio. Un lugar donde Lola aprenderá a enfrentarse a la pérdida, a dejar atrás sus miedos y a descubrir que, incluso después del dolor, todavía hay motivos para volver a vivir.