Ridley Scott mantiene el trasfondo filosófico y reflexivo de la obra de Philip K. Dick y eleva el universo futurista con un exuberante diseño de producción. Protagonizado por Harrison Ford, el film además cuenta con un detallado guion.
El paso al cine de la novela de Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, no sólo mantiene la densidad filosófica y moral de la obra del escritor estadounidense, sino que transforma los interrogantes y cuestiones fundamentales en unas vívidas imágenes con identidad propia. De hecho, el film protagonizado por Harrison Ford más bien está inspirado en el libro, pues no se trata de una adaptación literal.
Scott configura una ciudad de Los Ángeles bastante distópica, donde el eclecticismo ha degenerado en una imagen decadente y en una ética de base escéptica. El diseño de producción y la dirección artística son precisos y exuberantes a la vez, de manera que en todo espectador se queda bien grabado, en su retina y memoria cinematográfica, esos callejones y esas grandes avenidas, esos edificios y esas electrónicas marquesinas.
Por su parte, el guion de Webb y Fancher se permite densos discursos que no suenan como tales, ya que siempre forman parte de una escena donde el concepto visual prima, pero se complementa con las réplicas para dar el sentido auténtico a la secuencia. Aunque exteriormente no es la adaptación más fiel de Philip K. Dick, sí que es las más clásica, a pesar de que no han sido pocos sus relatos que han pasado a la gran pantalla: Desafío total, Minority report, Paycheck, A scanner darkly, Next o Destino oculto.
Blade Runner es un imprescindible cuento futurista que, en bastantes de sus aspectos, ha alcanzado nuestro presente. Por eso, verla por primera o vigésima vez permite, no sólo descubrir más simbologías y detalles narrativos, sino despertar interesantes reflexiones sobre la persona y lo que la convierte en tal.
Firma: Lourdes Domingo
Deckar es un Blade Runner, es decir un policía especializado en capturar Replicantes. A principios del siglo XXI, una millonaria multinacional diseñó y creó unos robots de ingeniería genética: los Nexus 6. Parecían perfectos hombres y mujeres por fuera, pero su fuerza física era mucho superior. Usados como esclavos en las colonias extraterrestres de los humanos, se rebelaron contra su falta de libertad en todos los sentidos. Sin embargo, los Blade Runners lograron sofocar la insumisión y prohibirles su entrada en el planeta Tierra. En el 2019, Deckar es convocado para una nueva misión, con lo que descubre que aún quedan algunos Nexus 6 paseando por las calles de Los Angeles.